La frase de la semana

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viernes, 6 de agosto de 2010

Cedes o Cedes (Adelanto)

Adelanto del próximo capítulo, espero les guste

-Debes saber que Draco es un necio, terco y testarudo para aceptar que alguien lo ame, muchas veces raya en lo estúpido y se niega a ver más haya de sus narices, o en todo caso más haya de su madre y prima. Para que Draco aceptara mi amistad hizo falta mucho tiempo y mucho esfuerzo de parte de ambos así ¿Estas completamente segura de que quieres intentarlo? Porqué de lo contrario no vale la pena que me esfuerce en ayudarte.

-Ron, lo amo con todas mis fuerzas, se que él es el hombre adecuado para mi y voy ha hacer todo lo que este a mi alcance para convencerlo de que debemos estar juntos- dijo totalmente segura

-¿Y él siente lo mismo por ti?-pregunto Ron

-Se que me quiere- dijo menos convencida pero siguió- y eso es suficiente para mi por ahora, ya me encargare de hacer que me ame-

-Hermione-dijo Ron muy serio- puede que tu lo ames más que a nadie en este mundo pero tienes que saber que Draco Malfoy es la persona más terca y obstinada que he conocido en toda mi vida y las ideas que tiene con respecto al amor y que las personas puedan amarlo por lo que es, no son las mejores, de hecho, no parece aceptarlo y dudo mucho que de la noche a la mañana tu puedas convencerlo de lo contrario, las ideas que le inculco su padre están muy arraigadas en su mente y te costara muchísimo hacerlo cambiar de opinión o al menos convencerlo de que lo amas por quien es y no por las razones equivocadas-

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Draco se habia retirado a su despacho a leer la carta de su madre, sabia que en alguna parte de ella le diría que lo extrañaban y que debía volver pero él aún no estaba preparado, solo habían pasado casi dos semanas y sus sentimientos aún no estaban claros, una parte de él (su cabeza, para ser más exactos) le decía que Hermione mentía pero la otra (llamada corazón) le decía que debía volver a ella, implorar su perdón y rogarle que lo aceptara a su lado.

¡Demonios! El deseaba hacerle caso a su corazón y volver a su lado pero las malditas ideas de su padre aún seguían muy presentes en su mente.

¡Lo odiaba! Odiaba con todas sus fuerzas a su padre y desearía arrancarse de la cabeza sus malditas palabras pero no podía, todas las personas que conocía a excepción de su madre, tía, Luna y Ron habían demostrado que su padre tenia razón, todos lo buscaban por su dinero y poder.

Solo por eso.

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Draco se aclaró la garganta mientras buscaba alguna manera de preguntar por Hermione sin parecer demasiado obvio. La echaba de menos.

Se sentía como un idiota y un estúpido, pero la echaba de menos.

Echaba de menos su risa y su olor. La manera en que solía discutirle las cosas y la forma en que siempre le decía realmente lo que pensaba y lo que quería ella y no lo que todos pensaban que él quería escuchar, pero sobre todo extrañaba la manera que tenia para hacerlo sentir único y especial.

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¿Y si eso realmente pasaba?

¿Si Hermione sufría?

¿Y si no era feliz?

No, Hermione lo necesitaba. Tenía que salvarla de un matrimonio desastroso. Y después, supuso, simplemente tendría que casarse con ella él mismo.

Draco era consciente de que estaba a punto de protagonizar uno de los mayores cambios radicales de opinión de la historia. Sólo le quedaba esperar que Hermione entendiera que él se había dado cuenta por fin de que ella había tenido razón desde el principio. La gente cometía errores, ¿verdad? Después de todo, él no era ningún infalible héroe de leyenda.

Dejen sus comentarios sobre que les parece el capítulo, si les gusta, si no les gusta, que creen que le falta, que quieren que pase, etc.

Todo se agradece

jueves, 5 de agosto de 2010

Tramando planes (Acercandonos al final)

¡Londres vuelve a estar llena de vida! La gente ha regresado del campo y no sin chismes y por supuesto, un nuevo matrimonio.

Esta vez se trata de Lady Penélope Spencer y el señor Neville Longbottom, tal parece que el señor Longbottom solo esperaba un viaje al campo para declarársele y pedirle matrimonio.

Según Lady Wort, El señor Longbottom, le propuso matrimonio el último día de su estancia en Malfoy Park.

Por otro lado, el Vizconde Malfoy paso la mayor parte de su tiempo rodeado por señoritas que le profesaban su interés y por supuesto que buscaban que él les propusiera matrimonio.

Tal vez la única joven dama que no ha mostrado interés por Malfoy en las últimos días, sea Lady Hermione Granger, su actitud hacia el vizconde en ocasiones roza más bien en la hostilidad. Esta Autora se siente en la obligación de recordarle, Querido Lector, que hasta hace unas semanas, el vizconde y Lady Granger parecían llevarse bastante bien. Algo debió suceder en Malfoy Park para que la amistad que ambos tenían se haya desvanecido de la noche a la mañana.

Lo más sorprendente es que a esta Autora le esta resultando muy difícil obtener los detalles de esta ruptura.

Y éste es el motivo, Querido Lector de que Esta Autora crea que un emparejamiento entre en Vizconde Malfoy y Lady Granger seria precisamente lo que animaría una temporada que de otro modo será vulgar.

ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 9 DE JUNIO DE 1814


El último día en Malfoy Park fue un verdadero calvario para Hermione y Draco, después de su discusión Hermione volvió a la casa y se negó rotundamente a salir el resto de la tarde argumentando que tenía un terrible dolor de cabeza.

Su madre, se preocupo por ella pues no era común que Hermione sufriera ningún tipo de dolencia y mucho menos que se recluyera en su habitación por una nimiedad como un dolor de cabeza que no tardaría en pasarse.

Ginny subió a verla por la tarde pero Hermione se negó a hablar, no estaba de humor para contarle nada a nadie y mucho menos algo que tuviera que ver con el vizconde.

Lo odiaba

¿Como había sido capaz de rechazarla de esa manera?

Se había comportado como un verdadero idiota y ella solo había tratado de hacerle ver que ellos debían estar juntos.

Pero por ningún motivo se iba a rendir.

Pero ahora solo quería estar sola, no quería que nadie la viera en ese deprimente estado.

Cuando Lady Malfoy se entero de que una de sus invitadas se sentía indispuesta subió a asegurarse de que no fuera nada de gravedad. Draco intento impedirle que fuera a verla, sabia que Hermione no le diría nada de su “plática” a su madre ni a nadie pero quería evitar que su madre se entrometiera en su relación. Ya se habia dado cuenta de que su madre estaba mostrando cierta predilección por Hermione y eso no solo hacia que empeorar su situación.

Lamentaba mucho lo que habia hecho pero no iba a dar marcha atrás, Hermione se merecía la oportunidad de elegir entre hombres mejores al que seria su esposo.

Pero ¡Demonios, el quería ser ese hombre!

Solo que no se la merecía, él tenía demasiadas heridas como para que ella o alguien más las curara, y sabia que si se lo permitía podría amarla, ya habia empezado a quererla y eso lo aterraba. Si el cariño seguía creciendo y se convertía en amor eso lo mataría, pero lo destrozaría totalmente si ella lo traicionaba. Las palabras de su padre aun seguían muy presentes en su memoria a pesar de los años.

Ninguna mujer amará nunca a alguien como tú.

Sabía que no se merecía ser amado, nunca habia hecho algo que fuera digo de ser admirado y mucho menos querido o apreciado. No era un buen hombre y ninguna mujer que se apreciara se enamoraría de él, lo más que podrían llegar a hacer era apreciar su belleza y elegancia heredada de su madre y su rostro así como sus ojos, tan fríos como el hielo que eran iguales a los de su padre y su abuelo y cada miembro de su familia. Sus ojos eran el sello de los Malfoy’s.

Detestaba cada vez que se veía obligado a mirarse al espejo porque veía el rostro de su padre y recordaba cada una de sus detestables frases.

Lo único a lo que nosotros podemos aspirar es que alguien se case con nosotros por nuestro dinero y titulo y con el tiempo, si tienes suerte tal vez tengas un hijo que te quiera...

¡Maldición! Él quería una mujer que lo amara por lo que era no por lo que tenía pero sobre todo quería que Hermione fuera esa mujer.

Deseaba con todas sus fuerzas que las palabras de su padre no se cumplieran nunca y que ella no traicionara a su corazón pero no se sentía capaz de tomar ese riesgo, sabia muy en el fondo que si ella lo traicionaba y le mentía eso lo destruiría totalmente, lo cual no pasaría con cualquier otra mujer, no habia querido quererla pero ya era muy tarde para eso pero no aun para amarla, aun no lo hacia y lo evitaría a toda costa.


Al día siguiente todos volvieron a Londres excepto el vizconde, su madre habia pedido que volviera con ellas pero Draco le habia dicho que era momento de ocuparse de sus responsabilidades y dejar de delegárselas a otros, su madre no insistió más. Sabia que Draco tomaba muy en serio su papel como terrateniente y si estaba ahí lo menos que podía hacer era ocuparse de las necesidades de todas las personas que dependían de él.

La ciudad parecía revivir con la llegada de todas las chismosas a Londres, muchos chismes estaban siendo propagados por Lady Wort y muchos más por la propia Lady Whitlock que estaba siendo mucho menos crítica que de costumbre con el vizconde de Ashbourne, Draco Malfoy.

Las apuestas habían comenzado a surgir en White’s y por primera vez Lady Whitlock estaba de acuerdo con los caballeros a los cuales siempre decía eran una especie completamente diferente a las mujeres no por el hecho anatómico sino porqué muchas de sus apuestas eran erróneas.

Una de las apuestas estaba centrada en la pronta boda del Barón Stantierra aun no se habia elegido a la dama pero se veía claramente que el Barón estaba buscando esposa.

Dos días después del retorno a Londres Hermione aun estaba furiosa con el vizconde, sabia que él no habia regresado a Londres y no sabia si sentirse furiosa por que la hubiera rechazado o porque era un idiota.

No, mentía.

Era un idiota

¿Cómo habia podido renunciar a estar con ella? y ¿Cómo él no podía ver algo que era tan obvio para ella?

Ellos debían estar juntos

Ellos estarían juntos, si él no hacia nada para alcanzar su destino ella tendría que hacerlo.

Solo habia un pequeño problema

¿Cómo hacerlo?

Debía pensar en algo pronto, no podía dejar pasar más tiempo.


Una semana después, Draco casi habia terminado de arreglar todo en Kent pero aun no se sentía listo para volver.

Habia extrañado enormemente a Hermione, hace apenas un par de días habia ido al pueblo y creyó ver su cabellera castaña, mas tarde encontró a una muchacha con un color de ojos parecidos a los de ella pero sin esa chispa de inteligencia y testarudez que la caracterizaba, más tarde vio una sonrisa parecida a la de ella, incluso habia ido a la taberna a tratar de despejar un poco su mente pero todo lo que hacia era pensar en Hermione.

¡Demonios! La extrañaba.

La extrañaba más de lo que podía permitirse y eso estaba comenzando a dañar su paz mental.

Habia comenzado a quererla pero no podía permitirse amarla. Todo menos eso.

No podía atarla a una vida de sufrimiento a su lado.

La única solución para mantenerse alejado de ella era permanecer lejos así que la solución era sencilla, permanecer en Malfoy Park por unas semanas más.


Al mismo tiempo en Londres, en Riverdale House, Hermione se encontraba en su habitación triste por la decisión del vizconde, aun no podía encontrar una manera para convencerlo de su destino. Por la tarde, después de que Ginny fuera a casa y le dijera que dentro de dos días volverían Ron y Pansy y que su madre quería organizarle una bienvenida, Hermione no tenia intención de salir de su habitación pero Collinwood toco a su puerta

-Mi lady, el Marqués de Kent y el Barón Stantierra han venido a verla, los he hecho pasar al salón verde.

-Gracias Collinwood, diles que en un momento bajo

-Si mi lady-

Hermione suspiro, no estaba de un buen humor para recibir visitas, pero después de todo, Harry y Arild eran sus amigos, prácticamente sus hermanos, tal vez su visita la ayudaría a despejar su mente por unos momentos

Cuando Hermione entro en el salón Arild y Harry caminaron a su encuentro, ambos sonrientes por su recién aumentada fortuna gracias a las apuestas en el Whithe’s con la boda de Neville Longbottom y Penélope Spencer. Ambos habían apostado a la pronta unión entre ambos. Pocos caballeros habían querido sumarse a favor del matrimonio entre dos personas tan tímidas pero Arild que siempre habia tenido un sexto sentido para elegir parejas y estaba seguro de que esos dos terminarían juntos, tal vez no por amor pero si por conveniencia, aunque claro estaba que ambos estaban enamorados.

-Mione-dijo Harry- Arild tenía razón, en cuanto a la boda por amor entre Neville y Penélope.

Hermione sonrió, tomo asiento y suspiro

-¿Qué te pasa?- pregunto Arild

Hermione lo miro un momento y antes de que ella fuera capaz de contestar Harry lo hizo

-¿No es obvio?- pregunto Harry

-Aparentemente no- dijo Arild

-Se trata de un hombre-dijo el marqués

-¿Un hombre?- pregunto el barón

-Si un hombre, alguien anatómicamente igual a ti y a mi

-Se lo que es un hombre- dijo Arild un poco molesto por la explicación de Harry

-De acuerdo, solo era para aclarar pero el punto es que al parecer nuestra querida Hermione esta en ese estado por culpa de un hombre. ¿No es así?

Ambos miraron a Hermione y está contesto

-Si

-Bueno ya que hemos aclarado ese punto ¿Nos dirás de quien se trata?

Hermione suspiro y después de un breve silencio contesto

-El vizconde de Ashbourne-

-Draco Malfoy, la persona más detestable de todas

-¡Oye!- dijo Hermione- ¿Qué tienes en contra de Draco?

-Yo no tengo nada en su contra, es él quién tiene todo contra mi

-Ah, ya, eso lo aclara todo-

-No, eso no aclara nada- dio Hermione

-Tal vez no para ti, pero si para mi- al ver que Hermione seguía igual de confundida Arild continuo- El vizconde no soporta a Harry pues piensa que él se siente soñado y adorado por todos, incluso su madre lo ha tratado como a un hijo y también su padre, el difunto vizconde decía que de no haber tenido un hijo propio Harry hubiese heredado el titulo, de hecho, aún puede heredarlo si el Vizconde muere o no tiene descendencia-

-¿Porqué?-

-¿No lo sabes? – Pregunto mirando a Hermione y después se giro hacia Harry y pregunto-¿Por qué no lo sabe? ¿No se supone que todos lo saben?-

-Es obvio que no, así que explíquenmelo

-Harry y Draco son primos lejanos, la bisabuela de Harry, Dorea Potter, antes Black, es tía bisabuela de Draco, abuela de su padre, pero ya me estoy saliendo del tema, el caso es que el vizconde lo detesta porque gran parte de la sociedad lo quiere y respeta.

-Eso no es motivo suficiente para que lo deteste-

-Eso es lo que todos decimos pero el vizconde no lo entiende.

-Yo creo que en gran parte es porqué yo tengo algo que el no-dijo Harry- tengo una familia que me ama así como amigos que me quieren y el no lo tiene

-Te equivocas- dijo Hermione- la familia del vizconde lo ama y él a ellas, y tal vez no tenga tantos amigos como tú, pero si cuenta con personas que lo queremos y daríamos nuestra vida por él, tal como lo somos Ron y yo.

-Eso lo se yo, Mione y lo saben ustedes, pero el caso es que Malfoy parece no aceptarlo

-Si, lo sé-

-Solo por curiosidad, Mione, ¿qué tiene este sujeto que te tiene tan enamorada de él?-pregunto Harry

Su rostro inmediatamente se dulcificó.

-No lo sé, Harry. Realmente no lo sé. Posee un maravilloso sentido del honor. Y del humor, también. Se burla de mí, no de modo malévolo, por supuesto, y me deja devolverle las burlas. Y hay algo tan bueno en él. Él no puede verlo, pero yo sí. Oh Harry, él me necesita-

-Bien, si es tanto tu convicción de que deben estar juntos, nosotros te ayudaremos a lograrlo- dijo Arild

-¿Ayudarme? ¿Cómo?- pregunto Hermione

-Planearemos un estratagema a seguir para que tu querido vizconde vuelva a ti- dijo Arild con un inicio de sonrisa

-El no volverá- dio Hermione con voz débil

-¿Por qué dices eso?- pregunto Harry

-Él me ha dicho que merezco la oportunidad de elegir entre otros hombre al que sea perfecto para mi- contesto Hermione

-Eso suena como algo excesivamente honroso incluso para su propio bien- dijo Arild

-Lo sé, es estúpido pensar que pueda encontrar a alguien mejor que él.

-Sobre todo después de saber que lo amas-

Hermione lo miro sorprendida, era cierto que lo amaba pero no creía ser tan obvia como para que incluso Harry lo notara, él siempre parecía estar en otro mundo.

-Así que mí querido primo se ha convertido en un “héroe de leyenda”

-Si- suspiro Hermione

-Bien si es así, ¿Qué sugieren para traerlo de vuelta?

-Yo creo que es idiota y que deberíamos atarlo

-De la manera más sencilla, de hecho- dijo Arild- provocándole celos-

-¿Cómo pretenden causarle celos?

-Si él te ama verdaderamente le carcomerá el alma cuando se entere de que piensas casarte-contesto Harry

-E ilumíname con tu sabiduría, ¿Con quien se supone que me casaré?

-Conmigo obviamente- dijo Harry

-Eso no lo creerá, todos saben que tú y yo somos los mejores amigos y que ni en nuestros más locos sueños nos casaríamos

-De acuerdo, de acuerdo- dijo Harry frunciendo el ceño- pero no es para que lo digas como si fuera algo terrible, para tu información soy considerado uno de los partidos de la temporada.

-Lo siento Harry, pero si decimos que tú y yo nos vamos a casar eso solo incrementaría el rencor que tiene Draco hacia ti y eso es lo que menos quiero.

-Bien si ese es el caso, te casaras conmigo-dijo Arild

Hermione lo miro perpleja ¿Era en serio?

-No me mires así- dijo Arild un tanto cohibido

-¿Así como?-pregunto

-Como si fuera lago imposible que tú y yo nos casáramos, te recuerdo que hace tiempo te pedí matrimonio

Arild Stantierra era agradable. Pero no seria un buen esposo para ella, no dudaba de que seria un buen esposo para alguien, pero definitivamente ese alguien no era ella.

-No es eso, es que para ser una proposición te ha salido horriblemente mal

-Mi proposición habría salido mejor si supiera que más a aceptar- dijo Arild riendo levemente

-De acuerdo, de acuerdo, dejen de hacer como si yo no estuviera presente

Ambos rieron de las palabras de Harry

-Bien lo que haremos será informar al vizconde que tu y yo nos casaremos pronto, si el te ama lo suficiente volverá inmediatamente a Londres para impedirlo.

-¿Cómo le haremos llegar la noticia? La única manera de que legara hasta Kent seria que fuera publicado en el Times y eso enfadaría a mis padres por o haberles informado, además de que no podríamos terminar “el compromiso”

-No te preocupes por eso, si dejas a Arild lo más probable es que pronto este rodeado de preciosas beldades intentando consolarlo por el desafortunado rompimiento

Arild lo miro mal

-Eso no pasara- dijo Arild muy serio

-Tiene razón, yo no tendría corazón para dejarlo y si el lo hace yo quedaría deshonrada-

-Tenemos que encontrar otra forma para infórmale de tus planes-

El sonido de la puerta al abrirse los hizo girarse. En la entrada del salón se encontraban Pansy y Ron

Pansy corrió al lado de Hermione y sonriente le dijo

-Tengo tanto que contarte-

-Esto es un verdadero placer- dijo Arild mientras apretaba la mano de Ron

-Y una magnifica suerte – completo Harry cuando saludo a Ron

-Llegan en un magnifico momento, tienen que ayudarnos- dijo Harry

-¿Porqué siento que no me va a gustar lo que van a decir?-dijo Ron

-Imaginaciones tuyas, tomen asiento, les vamos a contar- dijo Hermione

Después de contarles toda la historia (incluido que cuando se conocieron ella iba vestida de criada) a ambos Ron no se veía muy contento tenia el ceño fruncido y los brazos cruzados a la altura del pecho, Pansy acariciaba su brazo tratando de calmarlo, lo conocía muy bien para saber que no le faltaba mucho para explotar.

-¿Ron?-llamo Hermione al ver que su primo no decía nada (los bufidos no podían considerarse como palabras)

De pronto Ron se levando de su asiento y comenzó a caminar furioso de un lado a otro de la habitación

-¡¿PORQUÉ RAYOS NINGUNO DE LOS DOS ME DIJO QUE ERAS TÚ LA CRIADA A LA QUE HABIA CONOCIDO?! ¡¿SABES EL PROBLEMA EN EL QUE NOS PUDISTE HABERNOS METIDO SI CUALQUIER OTRA PERSONA TE HUBIESE DESCUBIERTO?! ¡¿ES QUE ACASO TE HAS VUELTO LOCA HERMIONE?!

-Cálmate Ron- dijo Harry

Ron se giro tan rápido hacia Harry que este se hundió un poco en su asiento

-PERO ES QUE EL ASUNTO NO ES SOLO CON ELLA, ¿TÚ TAMBIÉN LO SABIAS? ¿SABIAS QUE SE DISFRAZABA COMO CRIADA?- al ver que Harry no contestaba siguió con su perorata pero mucho más tranquilo, tal parecía que al estar sacando todo su furia se disipaba- Claro que lo sabias, como no lo ibas a saber si eres su mejor amigo, su compinche para todo. Explícame como se conocieron. Porque si no mal recuerdo tú lo conociste hasta que tenías 13 años pero en tu fiesta pasaste la mayor parte del tiempo con él, era como si ya se conocieran de antes.

-Yo te lo explico- dijo Harry- ambos solíamos llevar comida o dinero a los pobres, a todos aquellos que no tenían trabajo y se estaban muriendo de hambre, Hermione y yo nos conocimos antes de su cumpleaños, solo un par de meses antes, cuando ambos coincidimos llevando un poco de despensa a una anciana que tenia a su cargo a sus dos nietos, tenían apenas 6 y 7 años, la anciana estaba desesperada, su sueldo apenas les alcanzaba para mal comer y ni ella ni yo lo íbamos a permitir, cuando vi a Hermione vestida como una criada llevando una cesta me dijo que era un poco de comida que habia tomado de la casa de los Riverdale, sus empleadores, y ella pensó que yo era el hijo del caballerango de la Mansión Black, estuvimos viéndonos a escondidas por casi dos meses antes de que ambos descubriéramos quienes éramos realmente

-Y desde entonces hemos sido amigos, casi hermanos-termino Hermione

-Así que tú también te disfrazabas ¿Me pregunto porque eso no me sorprende?

Harry al ver que Ron parecía más clamado pregunto

-Ya que te hemos contado todo ¿Nos ayudaras?

Ron soltó el aire que contenía en los pulmones y dijo

-Ahora no puedo pensar claramente, volveré mañana temprano y les diré mi respuesta

Hermione esperaba porque Ron aceptara, sabia que Pansy lo haría pero se sentiría mucho mejor sabiendo que su querido primo también ayudaba a lograr su felicidad y la del vizconde, después de todo, el era su mejor amigo y ella su prima.

Cuando se despidieron Pansy le dijo al oído

-No te preocupes, Ron aceptara y Draco volverá.

Hermione rogaba porque las palabras de Pansy se cumplieran, ahora lo único que podía hacer era esperar.

miércoles, 28 de julio de 2010

¿Enamorada? y La Boda de Pansy y Ron

¿Enamorada?

Hasta los oídos de esta Autora ha llegado la notica de que el Vizconde de Ashbourne ha pospuesto indefinidamente su viaje al campo.
El por que o mejor dicho el quien es bastante obvio, pero si usted como muchos desafortunados, no fueron invitados a la presentación de la Señorita Lovegood en Malfoy Manor, déjeme decirle que el motivo de tal hecho único e irrepetible se debe a Lady Granger, me refiero obviamente a la hija, no la madre, pues es esta la que interesa al vizconde.
Pero como algunos de ustedes parecen seguir invernando, no se han dado cuenta de que el vizconde la sigue a todos lados.
Solo basta recordar que después de la presentación de su prima
Lamentablemente no es el único que se siente atraído por la joven dama, también se encuentra el barón Stantierra que es el admirador declarado de lady Granger desde hace varios años.
De hecho, se rumora que el año pasado el barón la pidió en matrimonio, pero debido a que los dos aun eran demasiado jóvenes los padres de ella se opusieron.
Pero dado que ahora ambos son más maduros (o por lo menos eso queremos creer) tal vez pronto perdamos a Lady Granger y ganemos a la nueva baronesa Stantierra.
O si tenemos un poco mas de suerte tal vez ganemos a la vizconde la de Ashbourne.

ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 27 DE ABRIL DE 1814

Días después, Hermione se despertó con la noticia, por parte de Collinwood, de que había recibido una nota de parte del vizconde de Ashbourne., le dijo que debía enviar una respuesta Lo despidió y ella se dirigió al salón de té de su madre.
Abrió la nota.
Hermione
Se que durante todos estos días no me he portado como el caballero que soy, es por eso que solicito que me acompañes a la velada musical en casa de Lady Hastings, duquesa viuda.
Se que no puedo invitarte como mi pareja, pero podríamos encontrarnos ahí.
Te prometo que tanto tú como yo nos divertiremos.
Malfoy
La velada musical de Lady Hastings era una de las veladas más esperadas este año.
Lady Hastings había contratado a Isabella Rosso, una soprano italiana que tuvo su debut hacia dos años y que había regresado tras un breve periodo en los escenarios vieneses.
La nota tenia un poco de razón, el vizconde no se comporto como un verdadero caballero pero eso no le había molestado, de hecho creía que a ambos les gustaba el trato que tenían.
A ella le gustaba
Tomo papel y pluma y escribió su respuesta.
Mi Lord
No me parece prudente su invitación, puede prestarse a malas interpretaciones por parte de los demás miembros de la sociedad.
Se que me arriesgo demasiado pero aceptaré su propuesta.
Deje de sonreír, se que lo esta haciendo y no especule sobre porque aceptó, para su información solo es por su promesa de que nos divertiremos.
Confío en que usted acompañara a algún miembro de su familia a la velada.
Lady Granger
Esto era muy arriesgado, no podía permitir que las cosas fueran más allá de una imple amistad.
El vizconde la atraía profundamente pero ella no deseaba casarse aún, no quería unir su vida y mucho menos su libertad y decisiones a la voluntad de un hombre.
Debía prepararse para asistir.
Llamó a Anne y entre las dos escogieron un vestido de color azul turquesa de tela ligera, recogió su cabello en un moño flojo y se coloco un pequeño dije de plata en lugar de la clásicas perlas.
Sus padres la esperaban en el salón, ellos también asistirían, la residencia de la duquesa viuda estaba a 20 minutos de Riverdale House.
La duquesa viuda era conocida en la sociedad por no solo por su belleza y su buen humor sino que era reconocida sobre todo por su ferviente deseo de ver casados a sus cuatro hijos Anthony, heredero del titulo y mujeriego empedernido, Caroline, ahora Duquesa de Wilding, Daniel un apuesto bribón que apenas había salido de la Universidad y Katherine que aún no salía de las aulas de la señorita Morgan.
Cuando llegaron, sus padres fueron rápidamente interceptados por Lady Danbury, esa mujer era increíble, aún no podía creer que todo Londres le tuviera miedo, la mujer era realmente inteligente, un tanto molesta para todos aquellos que no contaban con el placer de su amistad o mucho mejor, el placer de formar parte de su familia como lo era el barón Arild Stantierra y por supuesto, su hermana Lydia.
El salón de música de Hastings House era impresionante, todo estaba decorado en un elegante estilo Adamesco.
Al otro lado del salón estaban Harry, Ron, Ginny, Pansy y Arild.
Se acerco a ellos, hacia días que no veía a Harry y este tenia que contarle su última aventura con Isabella Rosso. Suponía que ellos dos ya se habían visto desde la llegada de esta a Londres y por eso Harry no lo había visitado a ella.
Pansy y Ginny tendrían que contarle los últimos detalles para la boda. Solo faltaban un poco más de dos semanas y aún tenia que terminar de organizar el banquete.
Ron trataba de no despegarse mucho tiempo de Pansy, aun recordaba como esos dos al principio parecían perros y gatos peleándose cada vez que se encontraban.
Fue bastante divertido cuando Ron por fin se le declaro.
Y Arild, bueno, con Arild tendría que platicar largo y tendido, hacia mucho que no lo veía y desde su regreso apenas habían cruzado unas cuantas palabras. Lo había extrañado muchísimo.
Después de Harry, Arild era su mejor amigo, podía contar con él para todo.
Se acercó a ellos y los cuatro volvieron a verla. Arild se acerco a ella inmediatamente depositando un leve beso en su mejilla, esa era una de las razones por las que Lady Whitlock decía que ambos estaban enamorados, las muestras de cariño entre ellos nunca eran limitadas ni siquiera frente a los demás miembros de la sociedad.
Pero adoraba que fuera así con él.
Estuvieron un rato platicando sobre la boda, Ron y Pansy estarían una temporada en Somerset, y después volverían a Londres, para terminar la temporada.
Lady Hastings apareció llamando a todos a pasar al salón de música pues Isabella Rosso estaba lista.
Durante toda la velada, Isabella no despego los ojos de Harry y se mostraba abiertamente coqueta con él.
Pero él no era el único que estaba pendiente de Isabella, la mayoría de los caballeros presentes eran incapaces de quitar su mirada de ella.
Cuando ella termino de cantar, al único que le dirigió una sonrisa fue a Harry. Hermione vio como se alejaban a los jardines, sonreía mientras movía la cabeza.
-Harry nunca va a cambiar, tal vez si se enamora lo haga- pensó Hermione
-Lady Granger- susurraron
Una voz que sería capaz de reconocer en donde fuera, era algo muy emocionante y a la vez muy aterrador ser capaz de identificar con tanta facilidad esa voz.
Era el vizconde.
Se giro y lo pudo ver, vestía un elegante traje negro, su cabello, casi siempre peinado hacia atrás hoy lucía peinado de lado, Hermione se pregunto como se sentiría acariciar su cabello y si se quemaría si tocara su piel.
Pero el no estaba solo, una joven dama, tan parecida a él, lo acompañaba
-Espero que este disfrutando la velada- dijo más por cortesía y sobre todo por estar con su prima, el no era tan desvergonzado como para coquetear con alguna mujer en presencia de ella- Le presento a mi prima, la señorita Luna Lovegood-
Luna hizo una reverencia y sonrió
-Es un placer conocerla, Lady Granger- dijo amablemente Luna- Lady Whitlock ha estado hablando mucho sobre usted y mi primo, pero pensándolo bien, también ha estado hablando sobre el barón Stantierra. Un trió fue lo que dijo en su columna hace tiempo-
Hermione la miro sorprendida, no había conocido a ninguna persona fuera de su familia y amigos que le dijera algo así.
Recompuso rápidamente el gesto y contestó
-También ha hablado sobre usted y su rotundo éxito, sino me equivoco, ha sido declarada como una de las joyas de la temporada-
Luna levanto los hombros, pero aún así sonrió
-Yo no me considero como tal-
Hermione decidió que le caía bien.
Un caballero se acerco a ellos. Era alto y delgado, de cabellos negros y ojos verdes. Era Theodore Nott, un joven militar, capitán de su regimiento, no tenía un titulo pero era un buen hombre.
-Milord, me permitiría bailar con su prima esta pieza
Draco miro a su prima y esta asintió.
Cuando Luna se alejó, Draco habló
-Le parece si damos un paseo- dijo con una sonrisa-le prometo que no la llevaré a los jardines -
Hermione se ruborizó pero asintió. Los dos se escabulleron del salón y se dirigieron al balcón principal.
-Su prima es muy agradable- dijo Hermione con una sonrisa
-A veces habla demasiado- contestó él
-Pero es encantadora- respondió ella
-Lo sé -
-¿Es por ella que no se ha ido al campo ya?
Él la miro por un momento antes de contestar, planeaba decirle que no era por ella, pero algo muy dentro de él le decía que no debía mentirle.
-Si, es por ella-
-Es muy noble de su parte-
-La nobleza no tiene nada que ver en este asunto, ella al igual que mi madre son lo más importante para mi y sería capaz de dar mi vida por el bienestar de ellas-
-Vaya, después de todo es posible que no sea el bribón que todos creen-
-No se confunda, yo soy el mismo, pero mi devoción a mi familia es irrevocable-
Hermione suspiro, este hombre la volvía loca. Pero no podía dejarse llevar por esa emoción.
Draco por otro lado, la deseaba, más de lo que se podía permitir. Se acerco un poco más de lo que era decente, su perfil era perfecto, desde esa distancia podía notar las pequeñas pecas que decoraban su nariz. Se coloco frente a ella y la tomo por los hombros.
El silencio invadió por un momento el espacio vació del balcón. Él la contemplo tan cerca levantando despacio su cabeza mientras sus manos alejaban los cabellos de su rostro, ella lo miro con expectación, abrió un poco los labios, deseaba que la besara.
Draco acorto la distancia hasta que sus labios rozaron los de ella con una delicadeza que la hizo suspirar, ella abrió un poco más la boca permitiendo el paso a lengua del vizconde, este la atrajo más hacia su cuerpo, tanto que ella podía notar el calor de su cuerpo.
Draco jamás en su vida había besado a alguien con tanta devoción como lo estaba haciendo con esta mujer.
De pronto, escucharon pasos acercándose a ellos, se separaron rápidamente, él la miro y un momento más antes de depositar un último beso en su frente e irse.
Hermione se quedó estática hasta que apareció Arild
-Mione, tus padres te buscan, deben saludar a nuestra anfitriona.
Hermione apenas si lo escuchaba, aún estaba embelesada en el beso que habían compartido el vizconde y ella.
El resto de la noche la paso entre nubes, no era capaz de recordar todo lo que había pasado.
Sabia que había bailado incluso con el duque de Hastings pero no era capaz de recordar exactamente de que habían charlado, pero recordaba que el se había reído, de que no estaba segura, pero lo había hecho.
Durante las siguientes semanas, la vida de Hermione entró en una especie de rutina, aunque muy emocionante y divertida.
De la noche a la mañana, se había convertido en uno de los miembros más solicitados de la sociedad londinense. Se decidió rápidamente (por quien decide este tipo de cosas) que, seria un rotundo éxito y así fue aclamada como una belleza.
Algunas de las matronas más conservadoras la juzgaron un poco demasiado atrevida, pero la mayor parte de la Temporada decidió que les gustaba hablar con una mujer que podía charlar sobre otros temas, además de sobre cintas y enaguas. Y así, Hermione y Ginny (quién había adquirido una reputación similar, de belleza pelirroja) iban alegremente de fiesta en fiesta, disfrutando de su enorme popularidad. Para Hermione, este tiempo era un encantador interludio en su vida, aunque finalmente no aceptaría una propuesta de matrimonio, era agradable ser admirada por todos.
La única complicación era, por supuesto, el Vizconde de Ashbourne, quien había resurgido de su auto-impuesto exilio y había retomado su lugar en la sociedad con gran determinación. Nadie dudaba en cuanto a la razón de su repentina reaparición.
-Definitivamente acecha a Hermione- se quejó una vez Pansy.
Aunque su "presa" había contestado astutamente.
-No estoy muy segura de si es por que le gusto, o solamente porque le gusta el juego del acecho-
Desde luego esa declaración era sólo verdadera a medias. Durante las semanas anteriores, Hermione había visto a Draco casi todos los días, y la amistad entre ellos se había afianzado. Hermione estaba segura de que Draco la apreciaba realmente como persona y no como un premio por el que competir. De todos modos, su amistad a menudo estaba llena de tensión sexual, y, bueno, Draco parecía disfrutar acechándola.
Era rápido como un león y se divertía manteniéndola a la expectativa. Una vez Hermione fue a una velada musical a la que él la había informado de que no pensaba asistir. Ella estaba de pie ociosamente junto a una ventana abierta, cuando sintió que una cálida mano la agarraba del brazo. Intentó desasirse, pero la mano la tenía sujeta con firmeza, y oyó que una familiar voz le susurraba
-No hagas una escena-
-¿Draco?- Sus ojos barrieron la sala. Seguramente alguien había notado una mano aparecer por la ventana.
Pero el resto de los invitados estaba ocupado con sus propios flirteos y nadie notó la expresión nerviosa de Hermione.
-¿Qué haces aquí?- susurró ella con urgencia, manteniendo una sonrisa pegada en su cara.
-Sal al jardín- le había ordenado él.
-¿Estás loco? -
-Tal vez. Sal al jardín-
Hermione, llamándose tonta cincuenta veces, había inventado una historia sobre un desgarrón en el vestido y se había escabullido. Alex la estaba esperando escondido entre los árboles.
-¿Qué haces aquí?- Repitió tan pronto como lo encontró.
Él la agarró de la mano y tiró de ella hacia lo más profundo de las sombras.
-Pensé que me echarías de menos- replicó él con descaro.
-¡Por supuesto que no!- Hermione había tratado de liberar su brazo, pero él no cedió.
-Por supuesto que lo hiciste. Es bueno admitirlo-
Hermione se había quejado y había murmurado por lo bajo algo sobre aristócratas autoritarios, pero un vistazo a su malvada sonrisa fue todo lo que necesitó para obligarse a confesarse a sí misma que sí lo había echado de menos.
-¿Me has echado tú de menos?- respondió ella.
-¿Qué crees?-
Ella se sintió valiente.
-Creo que sí-
Él entonces había mirado su boca, la miró con tal deseo e intensidad, que Hermione estaba segura de que iba a besarla.
Se le secó la boca, sus labios se entreabrieron, y sintió como se inclinaba levemente hacia él. Pero todo que él hizo fue apretar su mano con alarmante aspereza, dedicarle una deslumbrante sonrisa, y murmurar,
-Hasta luego, amor-
En un abrir y cerrar de ojos había desaparecido. Eran momentos como estos los que hacían que los sentimientos de Hermione fueran caóticos y confusos. No importaba cuántas noches permaneciera ella despierta pensando en él, no parecía poder poner orden en sus pensamientos sobre Draco.
Por una parte, su actitud dominante la provocaba sin fin. Trataba constantemente de dominarla, aunque, pensaba Hermione con suficiencia, él se encontró con que esto no era una tarea fácil. Por otra parte, él resultaba muy conveniente puesto que su mera presencia espantaba con eficacia a la mayor parte de sus persistentes pretendientes, lo cual era una suerte ya que ella, en primer lugar, no había querido ningún pretendiente. Siempre estaba muy solicitada en las fiestas, pero hábilmente había logrado evitar cualquier oferta de matrimonio.
Para complicar más las cosas, Hermione había descubierto que Draco era verdaderamente una escolta muy divertida y un compañero muy estimulante. Desafiaba constantemente su intelecto y, aunque le decía las cosas más desvergonzadas, nunca se cansaba de su compañía. Sin embargo se juró interiormente, que él jamás escucharía tales alabanzas de sus labios, su ego no necesitaba ningún incentivo. Pero lo que a Hermione tenía más confusa era su reacción física ante él. Su mera visión hacía que su cuerpo entero temblara por la expectación. Expectación por qué, no estaba segura, aunque imaginaba que Draco sí. Una vez, cuando estaba hablando de sus sentimientos con Pansy (quién ya estaba preparando los últimos arreglos para la boda, que se efectuaría en tres escasos días), le dijo que la única manera en que ella podría describirle la reacción que experimentaba era como
-Una percepción aumentada de la realidad-
-Es sentimental y trillado, ya lo sé- había comentado Hermione -pero parece que soy más consciente de todo cuando él está cerca. El olor de las flores es más fuerte. Mi limonada está más dulce, mi champán más potente. Y es tan difícil no mirarlo, ¿no crees? Son sus ojos grises; debería haber sido un gato. Y luego me falta el aliento, y la piel me cosquillea-
Pansy estaba cautivada.
-Creo que estás enamorada-
-¡No, en absoluto! - protestó Hermione horrorizada.
-Deberías empezar a aceptarlo- la aconsejó Pansy, tan pragmática como siempre. -Hoy en día es algo raro encontrar a alguien a quien amar, y es todavía más raro tener dinero suficiente para ser capaz de hacer algo al respecto. Mucha gente debe casarse por conveniencia familiar, ya sabes-
-No seas tonta. Ciertamente no quiero casarme con ese hombre. Sería un infierno vivir con él. ¿Puedes imaginártelo? Es insoportable, autoritario, dominante-
-Y te hace vibrar.- respondió Pansy mordazmente
-La cuestión es- dijo Hermione sin hacer caso de su futura prima, -que no quiero casarme con aún y mucho menos con él. Y él no quiere casarse en absoluto-
La aversión del vizconde de Ashbourne al estado matrimonial, no le impedía en lo más mínimo coquetear con Hermione de forma escandalosa en cada ocasión posible. Para ser justos, Hermione también tomaba parte en el coqueteo, aunque tenía que confesar que no era tan experta como él. Se convirtió en una especie de deporte entre la sociedad, observar a Draco y Hermione pugnar el uno con el otro, y las apuestas habían comenzado a aparecer en los libros de todos los clubs de caballeros de Londres, sobre la fecha en que la pareja se casaría finalmente.
Pero si cualquiera de esos jóvenes caballeros se hubiera tomado la molestia de preguntar a Hermione sobre la situación, ella podría haberles informado de que las campanas de boda no tenían vistos de sonar en un futuro cercano. En primer lugar, ella no quería casarse. En segundo lugar, Draco no quería casarse. Pero lo más revelador era que Draco no había vuelto a intentar besarla otra vez desde aquella segunda vez.
Esto es lo que tenía a Hermione más perpleja.
Sospechaba que todo esto formaba parte de un plan maestro, ya que estaba bastante segura de que él aún la deseaba. De tanto en tanto lo pillaba mirándola con un ardiente destello en sus ojos que la hacía temblar. En esos momentos su mirada encendía un fuego en su interior, dejándola aturdida y sin aliento. Después de unos segundos, él apartaba la mirada bruscamente, y cuando Hermione volvía a ver su cara, su expresión fría y flemática estaba de vuelta en su lugar.
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La Boda de Pansy y Ron

¡Ya esta hecho! La señorita Parkinson es ahora Pansy Weasley, baronetesa de Davenport. Esta Autora expresa sus mejores deseos a la feliz pareja. La gente sensata y honorable escasea sin duda en nuestra élite aristocrática, por lo cual resulta de lo más gratificante ver unidos en matrimonio a dos ejemplares de esta especie tan poco frecuente.
El ahora matrimonio viajara a Somerset para pasar su luna de miel.
Aun no tienen una fecha para volver a la ajetreada Londres, pero esta Autora espera que pasen al menos un par se semanas en el campo.
Pasando a otros temas, Lady Granger fue vista durante la ceremonia y gran parte del banquete en compañía del barón Stantierra, la actitud del barón hacia la dama en cuestión fue de un abierto cortejo. ¿Sera que pronto tendremos a una nueva baronesa?

ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 15 DE MAYO DE 1814

Londres lucia un amanecer despejado, hacia mucho que el sol solo salía para inmediatamente ocultarse, tal parecía que este día se iba a unir a la felicidad reinante, era como si presagiara que el día iba a ser algo maravilloso.
A medio día se celebraría una boda y no solo en las casa de los novios bullía en actividad, también estaban así las casas de sus amigos y familiares mas cercanos.
Aun faltaban varias horas para la boda pero los habitantes de Riverdale House y la Residencia de soltero del vizconde Malfoy no eran la excepción, en la primera toda la familia estaba vuelta un caos, tal parecía que la que se iba a casar era la hija de los condes y no su sobrino.
Mientras que a la residencia del vizconde ya habían arribado la madre de este junto con su prima, Lady Malfoy estaba empezando a agobiar a su hijo, diciéndole que el debería seguir los pasos de su amigo o que si acaso iba a esperar hasta que cumpliera treinta años para empezar a darle nietos.
El vizconde se limitaba a decirle a su madre que para que querría tener a una bola de mocosos que a cada rato la llamaran abuela siendo que ella aun era muy joven para tal titulo.
Su madre se ruborizaba y solía dejarlo en paz pero solo por un par de días. Pero esta vez su madre no cedería, ya encontraría la manera de convencerlo.
Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, las cosas no variaban mucho.
Por fin habia llegado el día de la boda, Pansy estaba nerviosa, la boda se celebraría al medio día en los jardines de Davenport Park, lo que pronto se convertiría en su nuevo hogar.
A las nueve y media Pansy y su familia se trasladaron a la Davenport Park, los Weasley habían sido muy insistentes en que nadie la viera con el vestido puesto hasta el momento exacto de la boda, lo cual a ellos les parecía perfecto, querían que todo el misterio de su boda se mantuviera hasta finalizado el enlace.
Pansy estuvo acompañada por su madre, la señora Therese Parkinson, así como su próxima hermana, prima y tía.
Entre las cuatro mujeres la prepararon.
El vestido era muy diferente al estilo que predominaba para esa temporada era de seda bordada con escote tipo strapless y con el talle ceñido al cuerpo, debajo del busto llevaba una cinta satinada con una leve curva que le hacia lucir romántica, la falda del vestido era una línea en “A” que estaba combinada con seda y tul, llevaba una hermosa mantilla por detrás.
Los únicos adornos que llevaba eran un pequeño collar de diamantes a juego con los aretes.
-Estas perfecta- dijo Hermione cuando terminaron de arreglarla
Momentos después tocaron a la puerta, era su padre que subió a verla para saber si estaba lista.
-Luces hermosa- le dijo Charles Parkinson - Ronald no se puede quejar, tendrá a la novia más hermosa que he visto nunca.
-Papá, eso solo lo dices porque soy tu única hija- dijo Pansy ruborizándose
-No mi pequeña, lo digo porque es la verdad y además de que siento que Ronald se esta llevando a la mitad de mi vida con él.
-Papá, eso no es así, yo jamás me voy a añejar de tu lado, a pesar de que me case con Ron siempre estaré cuando me necesites-
-Se que estarás ahí y no lo digo porque piense que Ronald te vaya a alejar es solo que ya no estarás en casa, ya no te veré por la mañanas y ya no tendré con quien tener comentarios sarcásticos sobre lo que diga tu madre. Se que te veré cuando quiera es solo que no puedo evitar sentir que pierdo algo.
-No lo veas así, al contrario, estas ganando un hijo, Ron ha demostrado que te aprecia tanto como a su propio padre y además comparten muchas cosas en común-
-Lo se, tienes razón no pierdo a mi hija al contrario estoy ganando un hijo y espero que pronto me den por lo menos un par de nietos-
-¡Papá!- dijo sonrojándose aún más
-Esta bien, esta bien, ya no diré nada-
Ya casi era la hora, no faltaba nadie más Hermione y Ginny fueron a buscar sus ramos para que justo a medio día comenzara todo.
A las once y media, Pansy echó una ojeada por la ventana al espectáculo que se extendía sobre el jardín sur de Davenport Park.
-¡Dios mío!- jadeó. -Deben haber por lo menos doscientas personas ahí.-
-Más bien cuatrocientas, diría yo- dijo Hermione, reuniéndose con su futura prima en la ventana.
-A mamá le habría gustado una lista de invitados de seiscientos, pero…-
-Pero ni a tu padre, ni a mis tíos y mucho menos a ti y a Ron les agrada tanta gente,- terminó Hermione por ella. -Lo sé-
Mirando aún fijamente hacia el exterior, sacudió la cabeza ante la magnificencia del evento. Carpas de lona alegremente rayadas decoraban el jardín, protegiendo a los enjambres de invitados de los primeros rayos de sol de Mayo.
Como Ron le había prometido, había más arreglos florales de los que cualquiera podría contar.
-Oh Dios- inspiro Pansy con fuerza. -No debería haber permitido que mi madre planeara una celebración tan grande. No conozco a la mitad de esa gente-
-¡Pero ellos si te conocen a ti!- indicó Ginny con entusiasmo.
-¿Puedes creer que vas a ser una baronetesa?- preguntó Hermione
-No, en realidad no- dijo Pansy débilmente.
-¿Estas asustada?-pregunto Hermione
-No, solo muy nerviosa, después de todo esta es la primera vez que me caso- dijo con una sonrisa
-Si, pero estarás bien y sobre todo será muy feliz- dijo Ginny abrazándola
-Lo se, se que nada me faltara estando con Ron, lo amo más que nada en el mundo
-Y para él tú eres lo más importante-completo Hermione
Mientras tanto en el ala opuesta de Davenport Park, dos jóvenes miraban ansiosos el reloj, faltaban escasos quince minutos para el suceso más importante de la vida de uno de ellos.
Un joven pelirrojo, de aspecto nervioso andaba de un lado a otro de la habitación, parecía león enjaulado
-Ya deja de dar vueltas Weasley que me estas mareando.
-Lo siento Malfoy, pero estoy nervioso, ¿Cuánto tiempo falta?
-Vamos comadreja, me preguntaste eso mismo hace solo tres minutos y te vuelvo a repetir lo mismo que te dije, relájate, ya deberías saber que no hay nada por lo que estar nervioso
-Oh eso no lo se, ¿Pues adivina qué?- dijo en un tono calmado para cambiar a uno muy histérico- ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE ME CASO, ASÍ QUE SI ME LO PREGUNTAS ES OBVIO QUE NO LO SE PUES ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE ME CASO-
-Cálmate, Weasley y deja de gritarme o harás que termina desistiendo de ser tu padrino y tendrás que conformarte con tu querido Potter.
-A todo esto, ¿En dónde esta Harry?-
-No tengo la menor idea, pero por mi que no venga
-¿Por qué no lo soportas? Según se, él nada te ha hecho-
-Eso es algo que aun no averiguo, solo se que no lo soporto
Ron soltó una sonora risa
-Vaya, al menos te has relajado con tus propias estupideces
-Si, pero gran parte han sido estupideces que giran a tu alrededor Malfoy-
-Te aseguro de que no se porque Pansy se casa contigo-
-Probablemente por la misma razón por la que me cao yo con ella- dijo con una sonrisa
-No se como va a soportarte, de hecho no se ni como te soporto yo-
-Tal vez sea porque soy el único que te aguanta-
-Si, probablemente-
-¿Y para cuando planeas seguir mis pasos?
-Ni muerto comadreja, jamás seguiré tus pasos, no ves lo bien que me va siendo como soy, no necesito casarme-
-Vas a tener que casarte en algún momento, lo sabes, aunque sólo sea para conseguir un heredero.
-Tienes razón, pero para que adelantarme si aun tengo mucho tiempo antes de ponerme a buscar esposa.
Estuvieron platicando un momento más hasta que llamaron a Ron para que ocupara su lugar, la boda iba a comenzar.
Y entonces, antes de que supiera cómo, era mediodía y estaba de pie a la entrada de la carpa nupcial, tan nerviosa que apenas podía oír las notas del cuarteto de cuerda ejecutando su pieza favorita de Mozart.
-Buena suerte- dijo Ginny, justo antes de comenzar a recorrer el pasillo. –Hermana-
Hermione la siguió un segundo después, pero no antes de dar a la mano de Pansy un apretón de confianza.
-Te quiero, Pansy Parkinson-
-Esta es la última vez que alguien me llamará así- susurró Pansy.
-Pansy Weasley suena muy bien- dijo Charles, tomando su brazo. -Sobre todo cuando va seguido de un baronetesa de Davenport-
Pansy sonrió nerviosamente. Hermione abandono la sala y comenzó a recorrer el pasillo.
-Lo harás bien- dijo Charles. Y luego añadió suavemente, -Sé que serás muy feliz-
Pansy asintió, parpadeando para ocultar a algunas traicioneras lágrimas.
-Te lo agradezco tanto, Papá. Por todo. Te quiero, ya lo sabes-
Charles le rozó la mejilla.
-Lo sé- dijo, con voz que delataba su emoción. -¿Nos ponemos en marcha? Me parece que tu baronet es capaz de venir hasta aquí y arrastrarte al altar si no nos dirigimos hacia allá pronto-
Suspirando, Pansy dio un primer paso sobre la alfombra. Y cuando vio a Ron esperándola en el altar, todos sus miedos y ansiedades comenzaron a desvanecerse. Con cada paso, crecía la alegría en su interior y ni siquiera noto los cientos de personas que se habían girado en sus asientos para contemplar el paso de la radiante novia por el pasillo central.
A Ron se le atascó el aliento en la garganta en el instante en que ella dio el primer paso hacia el altar. Parecía tan encantadora, que no sabía como describirlo. Era como si toda su belleza se hubiera acumulado en su interior y ahora resplandeciera a través de ella radiando hacia el exterior. Todo en ella parecía resplandecer, desde el cremoso satén de su piel, a sus suaves ojos verdes incluyendo los brillantes mechones de su cabello, que brillaba alegremente incluso oculto bajo su delicado velo.
Finalmente, Charles y Pansy llegaron junto a Ron, y ella no pudo hacer nada menos que sonreír cuando su padre colocó su mano sobre el brazo de su futuro marido. Alzando la vista hasta los ojos azules de Ron, distinguió una indiscutible calidez en su mirada, junto con hambre, posesividad, y sí, amor. Puede que él nunca le hubiera dicho las palabras, pero Pansy lo vio en sus ojos claramente.
Él la amaba.
La amaba y de repente su vida parecía el doble de brillante que solo unos momentos antes.
El resto de la ceremonia pasó tan rápidamente que más tarde Pansy solo podía recordar momentos aislados. A Thomas, el pequeño ahijado de Harry, orgullosamente erguido junto a ellos mientras sostenía los anillos sobre una pequeña almohada, el calor de las manos de Ron cuando le puso el anillo en el dedo, las engreídas sonrisas de Harry y Draco mientras observaban a Ron besarla apasionadamente cuando el vicario finalmente los declaró marido y mujer, y finalmente, la visión de las mejillas húmedas de su madre cuando los recién casados desfilaron por el pasillo una vez finalizada la ceremonia.
La fiesta duró el resto de la tarde y la mayor parte de la noche. Pansy fue felicitada por cientos de personas que no conocía y luego por otras tantas que sí. Ron se mantuvo a su lado tanto como fue posible, pero aun cuando se vieron obligados a alternar con los invitados por separado, sentía sus ojos sobre ella, y apenas podía contener los temblores de amor y deseo que la hacían estremecer.
Finalmente después de horas de bailes y docenas de brindis, Pansy se deslizó furtivamente junto a Hermione y le susurró al oído
-Sé que todavía es temprano, pero ¿crees que ya podríamos irnos de aquí Ron y yo?-
-Desde hace un par de horas pudieron haberse ido, pensé que estaban disfrutando enormemente la fiesta-dijo irónicamente con una mal disimulada sonrisa
Pansy abrió y cerró la boca un par de veces antes de decir
-Por ahora, solo quiero encontrar a mi marido y retirarnos de aquí-
Pansy se dio la vuelta y pronto encontró a Ron, a este al parecer le urgía más que a ella, retirarse a su habitación.
Antes de irse Draco se acerco a ellos y les dijo
-Ambos son mis amigos, y Pansy, sabes que no soy dado a las amenazas, pero, cuídalo bien, no quiero enterarme de perderé mi poder sobre él.
Pansy sonrió antes de decirle
-Creo que las amenazas deberías dárselas a él
-Oh, no te preocupes, Pansy, él ya las ha recibido.
Draco estrecho la mano la mano de Ron
-Te veré en un par de semanas, Hurón- dijo Ron
-Hasta entonces, Comadreja-
La pareja se dirigió a la muchedumbre y se despidió de ella.

lunes, 26 de julio de 2010

Recuerdos

Tal parece que este año trae consigo muchas sorpresas, la mayor de ellas es la reciente confirmación por parte del mismísimo Vizconde de Ashbourne acerca de porque ha decidido pasar más tiempo en Londres de lo planeado, al principio, esta Autora especulo sobre su decisión, asumiendo como la mayoría, que se quedaba por Lady Granger, pero cual fue mi decepción al saber que su permanencia en la ciudad no era por la dama en cuestión, sino por la próxima presentación de su prima, la Señorita Luna Lovegood.

Según fuentes cercanas al Vizconde, este se queda solo por el cariño que le tiene a su prima.

Cabe aclarar que esta Autora aprecia profundamente a la familia del Vizconde y no es su intención herir los sentimientos de su prima y mucho menos los de su madre, la Vizcondesa Viuda, pero esperaba que se quedara en gran parte por Lady Granger.

En resumen, esta Autora esta decepcionada.

ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 18 DE ABRIL DE 1814


Draco sabía que estaba cometiendo un error monumental, pero no podía evitarlo, habían pasado casi dos semanas desde que descubrió que Anne no era Anne sino Lady Hermione Granger.
Lo cual solamente agravaba el error.
Ella era una dama y no podía permitir mezclarse con una dama a la cual no pensaba pedir en matrimonio.
De hecho no pensaba casase hasta que tuviera al menos 30 años,
Sobre todo por que todas las mujeres solo buscaban su dinero y su titulo
Aun podía recordar cuando de niño su padre se lo dijo, hubo un tiempo que creyó que su madre y su tía era iguales a todas las demás mujeres

FLASH BACK
Lucius Malfoy se hallaba en su despacho sentado frente a su escritorio cuando un leve golpe en la puerta lo distrajo de sus pensamientos
-Adelante- dijo
Un niño pequeño de casi ocho años, de cabellos rubios entro al despacho.
Draco Malfoy no era más que un niño que soñaba con convertirse algún día en un hombre parecido a su padre, era rico e inteligente pero sobre todo poderoso.
El tomo asintió mientras esperaba que su padre le dijera para que lo quería
-¿Qué opinas de las mujeres?- pregunto
Draco se sorprendió ante su pregunta, el aun era un niño y no le interesaban más mujeres que su madre, su tía y su recién nacida prima, así que se limito a contestar lo poco que sabia
-Que son buenas y siempre te quieren-
Su padre se levanto bruscamente de su asiento, se coloco a su lado y lo levanto bruscamente
-Las mujeres no son buenas y tampoco te quieren, solo sirven para lucirlas frente a los demás, para tener hijos y para gastar la fortuna de su marido-
-Pero mi mamá…-
-Tú madre es igual que todas, se caso conmigo solo para mantener su posición social.
Draco dio un paso atrás, nunca había visto a su padre tan furioso
-Ninguna mujer amará nunca a alguien como tú. Lo único a lo que nosotros podemos aspirar es que alguien se case con nosotros por nuestro dinero y titulo-
Draco lo miro fijamente, estaba asustado pero a pesar de todo y de su corta edad, dudaba de las palabras de su padre.
-Ninguna mujer me amo a mi, tanto mi madre como tu madre solo están conmigo por mi dinero y mi titulo-
¿Por que decía eso? Era obvio incluso para el que su abuela lo adoraba, se desvivía por él ¿Acaso su padre no podía verlo?
-Grábate muy bien estas palabras, las mujeres no aman a nadie, solo aman el dinero y los títulos y con el tiempo, si tienes suerte tal vez tengas un hijo que te quiera-
Su padre era un hombre muy inteligente, pero ¿Debía creer en sus palabras? Y sobre todo ¿Debía dudar del amor de su madre?
-Pero sobre todo, nunca olvides que si una mujer, cualquiera de ellas, pero sobre todo tú madre, tú esposa o incluso tu amante, alguna vez muestran un poco de afecto, te dicen que te quiere o incluso que te aman, no les creas, todas mienten-
FIN FLASH BACK

Aun recordaba como los siguientes años se negó a creer que cualquier mujer lo amara, llego al punto de rehusarse a estar cerca de su madre y su tía. Solo aceptaba la compañía de la pequeña Luna.
Pero cada vez que alguna de ellas le decía que lo quería recordaba la voz de su padre diciéndole que solo lo hacían por su dinero y por su titulo.
Pronto comenzó a perder todo el respeto que le tenia, ¿Cómo había sido capaz de destrozar la visión que tenia sobre la mujer? ¿Acaso no comprendía que solo era un niño y necesitaba saber que su madre lo amaba?
Pero cuando verdaderamente lo odio fue cuando su tía Sophia murió.
Como lo odio.
Aun recordaba las últimas palabras de su tía.

FLASH BACK
Draco Malfoy recorría el pasillo que lo llevaba a la habitación de su tía, hacia meses que su enfermedad había empeorado, había empezado con una simple gripa que no cedió.
Toco a la puerta, no se escuchaba más ruido que el de una respiración entrecortada y la voz de su madre tratando de calmar a su hermana
-Pase- dijo su madre
Su tía ya no se parecía en nada a la mujer que el había conocido.
Daba miedo verla, su aspecto era más el de un muerto que de un vivo.
-Te dejare solo con ella por un momento, trata de no cansarla demasiado- dijo su madre
Cuando su madre salió, su tía hablo
-Acércate- dijo en apenas un susurro
El se acerco a la cama
-Se que pronto moriré, así que quiero pedirte algo antes de que me vaya-
Draco asintió y se acerco un poco más para poder escucharla bien
-Se que tu comportamiento en todo este tiempo no ha sido intencional así como tampoco lo ha sido hacerme daño a mi o a tu madre y mucho menos a Luna. Se lo que tu padre te ha dicho que las mujeres no saben amar - se detuvo para respirar un poco- y que todo lo que buscan es el dinero, pero quiero que sepas esto, el ha tenido que vivir con sus propias culpas y lo único que esta tratando de hacer es pasarte ese peso a ti.
No quiero decir que tu padre te haya mentido, pero eso no significa que no se equivoque. Pero sobre todo quiero decirte que no permitas que las ideas de tu padre rijan tu vida. No lo permitas. Prométeme que no lo permitirás.
¿Seria posible que su tía lo amara de verdad? Algunas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.
Su tía lo amaba tanto como a Luna.
-Tu madre te ama tanto como yo o Luna, pero no es por tu dinero o tu titulo por lo que te queremos, es por que eres una parte de nosotras y sobre todo, por que eres una persona maravillosa.
Draco asintió
-Una cosa más, prométeme también que no permitirás que nada ni nadie lastime a mi Luna, prométeme que su felicidad será lo más importante para ti y prométeme que pase lo que pase siempre estará a su lado.
-Lo prometo- dijo en un susurro
-Debes crecer fuerte Draco, fuerte para tu madre y para Luna-
El niño asintió una vez más y salió de la habitación.
FIN FLASH BACK

Nunca olvidaría ese día. Había descubierto que las mujeres de su familia sabían amar, pero no podía confiar en las demás mujeres.
Y mucho menos en Lady Granger. En ella menos que en nadie.
Y a pesar de que sabía que tratar con ella estaba mal, no podía estar lejos de ella.
Tenía planeado dejar Londres después de declarar que seria amigo de ella, pero su madre le había dicho que no podría hacerlo hasta después de presentar a Luna a la sociedad.
Había prometido a su tía que la felicidad de Luna estaría por encima de todo y cumpliría con su palabra pero resultaba difícil cuando Hermione Granger también estaba en ese baile.
Hacia poco que había llegado y ya estaba acompañada de Arild Stantierra.
Había leído la columna de Whitlock cuando esta decía que el barón Stantierra esta interesado en Hermione y por lo visto esa cotilla no se había equivocado.
Solo hacia falta ver como el barón miraba a Hermione. Parecía que la adoraba.
Un cosquilleo comenzó a recorrer su espalda, era una sensación parecida a la que había sentido cuando la vio con el odioso de Potter.
Iba a acercarse a ella después de la presentación de Luna pero al ver como se acercaba a ella el marques algo dentro de el exploto.
No permitiría que nadie se le acercara.
Apenas había dado unos cuantos pasos cuando su madre lo detuvo
-Es hora de que Luna baje-
Tenia la intención de decirle a su madre que esperara solo unos minutos más, pero le pareció muy egoísta de su parte hacerle eso a su prima el día de su presentación.
Subió por la escalera contigua al rellano de la escalera principal y ahí estaba su querida Luna.
Llevaba un vestido azul cielo que la hacia ver totalmente angelical, habían recogido su cabello en un moño bajo con algunos mechones de cabellos sueltos alrededor de su rostro, que solo servían para atenuar más su belleza.
-Luces preciosa- le dijo cuando estuvo a su lado
-Solo lo dices para hacerme sentir mejor- dijo un tanto sonrojada
-Lo digo por que es la verdad- dijo mientras colocaba la mano de su prima sobre su brazo- Ya me veré mañana espantando a unos cuantos de los moscardones que te irán a visitar-
Con esto logro que Luna sonriera
-Es hora de bajar ¿Estas lista?
Luna suspiro y asintió
En el piso de abajo el lacayo comenzó a anunciar su entrada
-Confía en mi, será un éxito total- dijo Draco al ver que su prima temblaba. Respira ¿Lista?- espero a que Luna asintiera- Vamos-
En el piso de abajo, todos los presentes voltearon a verla.
Harry y Ron la habían visto algunas veces y siempre habían pensado que no era más que una niña bonita, pero ahora podían ver que se había convertido en una mujer bastante atractiva.
Cuando llegaron al piso de abajo Draco la dirigió hacia la pista de baile y comenzó a sonar la música.
Varias parejas se dirigieron a su lado pero Draco no prestaba atención a ninguna de ellas, la única persona que cautivaba su atención por el momento era su prima.
Hermione estaba embelesada con la actitud del vizconde, lucia tan devoto a su familia.
Cuando el baile termino, Hermione no podía dejar de verlo.
Su madre se acerco a ella y estaba apunto de sugerir que se dirigiera a la mesa de bebidas para encontrarse "casualmente" con el barón Stantierra, cuando el vizconde apareció a su lado y pidió un baile con ella.
Elizabeth asintió y Draco tomó a Hermione en sus brazos. Cuando llegaron al centro de la pista de baile, él le sonrió cariñosamente y dijo
-Estás tan hermosa en el salón de baile como aseguro que estarás en tú dormitorio-
Ella se sonrojó furiosamente.
-¿Por qué ha de decir tales cosas? ¿Está determinado a arruinar mi reputación?-
Draco alzó sus cejas ante su preocupación.
-No es mi intención jactarme, pero a menos que te arrastre fuera del salón y te viole en el jardín, al estar contigo sólo la realzo. No suelo acudir a estos eventos- le explicó. -La gente querrá saber por qué estoy tan cautivado contigo-
Hermione tuvo que darle la razón en ese punto.
-Sin embargo, no tiene por qué hacerme sentir avergonzada-
-Lo siento- dijo él sencillamente. Hermione lo miró bruscamente ante su tono grave y quedó atontada por la sinceridad que encontró en sus ojos.
-Gracias- dijo suavemente. -Acepto su disculpa- Se quedó mirándolo fijamente a los ojos un largo instante y después, incómoda ante la íntima caricia de su mirada, rápidamente bajó la vista y la fijó en su pañuelo.
-Podrías sonreírme- dijo Draco -O si no, al menos levantar la vista y mirarme. Todo el mundo nos observa-
Hermione le hizo caso y levantó la mirada.
-Mucho mejor. Es doloroso tenerte entre mis brazos y no poder mirar tus ojos-
Hermione no supo qué decir.
Después de unos segundos, Draco rompió el silencio.
-Puedes llamarme Draco, si quieres-
Hermione recobró un poco de su espíritu.
-Su Excelencia bastará, estoy segura-
-Pero prefiero que uses mi nombre de pila-
-Y yo prefiero no hacerlo-
Draco estaba encantado de que Hermione hubiera recuperado su carácter. Parecía tan apagada cuando empezaron a bailar el vals.
-Parecerás increíblemente tonta llamándome "su Excelencia", cuando yo te llame simplemente Hermione- dijo en un tono bastante mordaz
-No le he dado permiso para usar mi nombre- le recordó ella.
-En realidad, Hermione, creo que no es necesario después de lo que hemos compartimos hace menos de dos semanas
-¿Es necesario que me recuerde eso? Prefiero olvidarlo- dijo ella con un leve suspiro
-¿De verdad? Creo que te mientes a ti misma-
-Presupone demasiado, su Excelencia-dijo Hermione con tranquila dignidad. -No me conoce en absoluto-
-Pero me gustaría- La sonrisa de Draco era definitivamente pícara.
Hermione se maravilló de cómo una simple sonrisa era capaz de transformar por completo el rostro de Draco. Solo un momento antes, parecía difícil e intransigente. Ahora, con su habitual cinismo ausente, resultaba casi infantil, y sus ojos la envolvían en una cálida y brillante luz.
Hermione sintió como todos sus procesos mentales se detenían cuando la abrazó acercándola más a él.
-Creo que trata de aturdirme deliberadamente-
-¿Tengo éxito?- pregunto Draco con una sonrisa de lado
Hermione lo miró fijamente varios segundos antes de contestar gravemente.
-Sí-
Los brazos de Draco se tensaron alrededor de su pequeño cuerpo.
-Cristo, no puedo creer que me hayas dicho eso aquí- dijo con voz súbitamente ronca -Eres demasiado sincera para tu propio bien, de hecho eres demasiado condenadamente sincera para mi propio bien-
Hermione bajó la mirada, incapaz de entender qué la había movido a admitir sus sentimientos con tanta crudeza.
-¿Cree que soy demasiado sincera?- dijo con voz suave. -Bien, no he terminado aún. Nos conocimos de la forma menos convencional posible, y es probable que sea por ello por lo que somos capaces de hablar el uno con el otro sin muchos rodeos. Creo que es usted un hombre agradable, pero también difícil, y que podría hacerme daño aunque no fuera esa su intención. Así que le pido amablemente que permanezca lejos de mí-
-No creo que pueda-
-Por favor-
Draco quedó asombrado por como una palabra tan suave de los labios de Hermione, podía hacerlo parecer tal canalla. Sin embargo, sintió que tras el discurso a corazón abierto de ella, no merecía nada menos que completa honestidad por su parte en retribución.
-No creo que entiendas lo mucho que te deseo-
Hermione se detuvo inmediatamente. -El vals ha finalizado, su Excelencia.-
-Cierto-
Ella se desenredó de sus brazos.
-Adiós, su Excelencia-
-Hasta mañana, Hermione-
-No lo creo.- Y con esto, se escabulló de él esquivando hábilmente a la muchedumbre, hasta llegar junto a su prima.
Draco permaneció en el mismo sitio mientras la veía moverse a través del salón de baile, su brillante melena reluciendo bajo la luz de las velas. Su cruda honestidad lo había acobardado tanto como había intensificado su deseo por ella. No entendía lo que sentía por esa mujer, y esta completa carencia de control sobre sus emociones, lo tenía profundamente irritado.