La frase de la semana

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lunes, 26 de julio de 2010

Recuerdos

Tal parece que este año trae consigo muchas sorpresas, la mayor de ellas es la reciente confirmación por parte del mismísimo Vizconde de Ashbourne acerca de porque ha decidido pasar más tiempo en Londres de lo planeado, al principio, esta Autora especulo sobre su decisión, asumiendo como la mayoría, que se quedaba por Lady Granger, pero cual fue mi decepción al saber que su permanencia en la ciudad no era por la dama en cuestión, sino por la próxima presentación de su prima, la Señorita Luna Lovegood.

Según fuentes cercanas al Vizconde, este se queda solo por el cariño que le tiene a su prima.

Cabe aclarar que esta Autora aprecia profundamente a la familia del Vizconde y no es su intención herir los sentimientos de su prima y mucho menos los de su madre, la Vizcondesa Viuda, pero esperaba que se quedara en gran parte por Lady Granger.

En resumen, esta Autora esta decepcionada.

ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 18 DE ABRIL DE 1814


Draco sabía que estaba cometiendo un error monumental, pero no podía evitarlo, habían pasado casi dos semanas desde que descubrió que Anne no era Anne sino Lady Hermione Granger.
Lo cual solamente agravaba el error.
Ella era una dama y no podía permitir mezclarse con una dama a la cual no pensaba pedir en matrimonio.
De hecho no pensaba casase hasta que tuviera al menos 30 años,
Sobre todo por que todas las mujeres solo buscaban su dinero y su titulo
Aun podía recordar cuando de niño su padre se lo dijo, hubo un tiempo que creyó que su madre y su tía era iguales a todas las demás mujeres

FLASH BACK
Lucius Malfoy se hallaba en su despacho sentado frente a su escritorio cuando un leve golpe en la puerta lo distrajo de sus pensamientos
-Adelante- dijo
Un niño pequeño de casi ocho años, de cabellos rubios entro al despacho.
Draco Malfoy no era más que un niño que soñaba con convertirse algún día en un hombre parecido a su padre, era rico e inteligente pero sobre todo poderoso.
El tomo asintió mientras esperaba que su padre le dijera para que lo quería
-¿Qué opinas de las mujeres?- pregunto
Draco se sorprendió ante su pregunta, el aun era un niño y no le interesaban más mujeres que su madre, su tía y su recién nacida prima, así que se limito a contestar lo poco que sabia
-Que son buenas y siempre te quieren-
Su padre se levanto bruscamente de su asiento, se coloco a su lado y lo levanto bruscamente
-Las mujeres no son buenas y tampoco te quieren, solo sirven para lucirlas frente a los demás, para tener hijos y para gastar la fortuna de su marido-
-Pero mi mamá…-
-Tú madre es igual que todas, se caso conmigo solo para mantener su posición social.
Draco dio un paso atrás, nunca había visto a su padre tan furioso
-Ninguna mujer amará nunca a alguien como tú. Lo único a lo que nosotros podemos aspirar es que alguien se case con nosotros por nuestro dinero y titulo-
Draco lo miro fijamente, estaba asustado pero a pesar de todo y de su corta edad, dudaba de las palabras de su padre.
-Ninguna mujer me amo a mi, tanto mi madre como tu madre solo están conmigo por mi dinero y mi titulo-
¿Por que decía eso? Era obvio incluso para el que su abuela lo adoraba, se desvivía por él ¿Acaso su padre no podía verlo?
-Grábate muy bien estas palabras, las mujeres no aman a nadie, solo aman el dinero y los títulos y con el tiempo, si tienes suerte tal vez tengas un hijo que te quiera-
Su padre era un hombre muy inteligente, pero ¿Debía creer en sus palabras? Y sobre todo ¿Debía dudar del amor de su madre?
-Pero sobre todo, nunca olvides que si una mujer, cualquiera de ellas, pero sobre todo tú madre, tú esposa o incluso tu amante, alguna vez muestran un poco de afecto, te dicen que te quiere o incluso que te aman, no les creas, todas mienten-
FIN FLASH BACK

Aun recordaba como los siguientes años se negó a creer que cualquier mujer lo amara, llego al punto de rehusarse a estar cerca de su madre y su tía. Solo aceptaba la compañía de la pequeña Luna.
Pero cada vez que alguna de ellas le decía que lo quería recordaba la voz de su padre diciéndole que solo lo hacían por su dinero y por su titulo.
Pronto comenzó a perder todo el respeto que le tenia, ¿Cómo había sido capaz de destrozar la visión que tenia sobre la mujer? ¿Acaso no comprendía que solo era un niño y necesitaba saber que su madre lo amaba?
Pero cuando verdaderamente lo odio fue cuando su tía Sophia murió.
Como lo odio.
Aun recordaba las últimas palabras de su tía.

FLASH BACK
Draco Malfoy recorría el pasillo que lo llevaba a la habitación de su tía, hacia meses que su enfermedad había empeorado, había empezado con una simple gripa que no cedió.
Toco a la puerta, no se escuchaba más ruido que el de una respiración entrecortada y la voz de su madre tratando de calmar a su hermana
-Pase- dijo su madre
Su tía ya no se parecía en nada a la mujer que el había conocido.
Daba miedo verla, su aspecto era más el de un muerto que de un vivo.
-Te dejare solo con ella por un momento, trata de no cansarla demasiado- dijo su madre
Cuando su madre salió, su tía hablo
-Acércate- dijo en apenas un susurro
El se acerco a la cama
-Se que pronto moriré, así que quiero pedirte algo antes de que me vaya-
Draco asintió y se acerco un poco más para poder escucharla bien
-Se que tu comportamiento en todo este tiempo no ha sido intencional así como tampoco lo ha sido hacerme daño a mi o a tu madre y mucho menos a Luna. Se lo que tu padre te ha dicho que las mujeres no saben amar - se detuvo para respirar un poco- y que todo lo que buscan es el dinero, pero quiero que sepas esto, el ha tenido que vivir con sus propias culpas y lo único que esta tratando de hacer es pasarte ese peso a ti.
No quiero decir que tu padre te haya mentido, pero eso no significa que no se equivoque. Pero sobre todo quiero decirte que no permitas que las ideas de tu padre rijan tu vida. No lo permitas. Prométeme que no lo permitirás.
¿Seria posible que su tía lo amara de verdad? Algunas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.
Su tía lo amaba tanto como a Luna.
-Tu madre te ama tanto como yo o Luna, pero no es por tu dinero o tu titulo por lo que te queremos, es por que eres una parte de nosotras y sobre todo, por que eres una persona maravillosa.
Draco asintió
-Una cosa más, prométeme también que no permitirás que nada ni nadie lastime a mi Luna, prométeme que su felicidad será lo más importante para ti y prométeme que pase lo que pase siempre estará a su lado.
-Lo prometo- dijo en un susurro
-Debes crecer fuerte Draco, fuerte para tu madre y para Luna-
El niño asintió una vez más y salió de la habitación.
FIN FLASH BACK

Nunca olvidaría ese día. Había descubierto que las mujeres de su familia sabían amar, pero no podía confiar en las demás mujeres.
Y mucho menos en Lady Granger. En ella menos que en nadie.
Y a pesar de que sabía que tratar con ella estaba mal, no podía estar lejos de ella.
Tenía planeado dejar Londres después de declarar que seria amigo de ella, pero su madre le había dicho que no podría hacerlo hasta después de presentar a Luna a la sociedad.
Había prometido a su tía que la felicidad de Luna estaría por encima de todo y cumpliría con su palabra pero resultaba difícil cuando Hermione Granger también estaba en ese baile.
Hacia poco que había llegado y ya estaba acompañada de Arild Stantierra.
Había leído la columna de Whitlock cuando esta decía que el barón Stantierra esta interesado en Hermione y por lo visto esa cotilla no se había equivocado.
Solo hacia falta ver como el barón miraba a Hermione. Parecía que la adoraba.
Un cosquilleo comenzó a recorrer su espalda, era una sensación parecida a la que había sentido cuando la vio con el odioso de Potter.
Iba a acercarse a ella después de la presentación de Luna pero al ver como se acercaba a ella el marques algo dentro de el exploto.
No permitiría que nadie se le acercara.
Apenas había dado unos cuantos pasos cuando su madre lo detuvo
-Es hora de que Luna baje-
Tenia la intención de decirle a su madre que esperara solo unos minutos más, pero le pareció muy egoísta de su parte hacerle eso a su prima el día de su presentación.
Subió por la escalera contigua al rellano de la escalera principal y ahí estaba su querida Luna.
Llevaba un vestido azul cielo que la hacia ver totalmente angelical, habían recogido su cabello en un moño bajo con algunos mechones de cabellos sueltos alrededor de su rostro, que solo servían para atenuar más su belleza.
-Luces preciosa- le dijo cuando estuvo a su lado
-Solo lo dices para hacerme sentir mejor- dijo un tanto sonrojada
-Lo digo por que es la verdad- dijo mientras colocaba la mano de su prima sobre su brazo- Ya me veré mañana espantando a unos cuantos de los moscardones que te irán a visitar-
Con esto logro que Luna sonriera
-Es hora de bajar ¿Estas lista?
Luna suspiro y asintió
En el piso de abajo el lacayo comenzó a anunciar su entrada
-Confía en mi, será un éxito total- dijo Draco al ver que su prima temblaba. Respira ¿Lista?- espero a que Luna asintiera- Vamos-
En el piso de abajo, todos los presentes voltearon a verla.
Harry y Ron la habían visto algunas veces y siempre habían pensado que no era más que una niña bonita, pero ahora podían ver que se había convertido en una mujer bastante atractiva.
Cuando llegaron al piso de abajo Draco la dirigió hacia la pista de baile y comenzó a sonar la música.
Varias parejas se dirigieron a su lado pero Draco no prestaba atención a ninguna de ellas, la única persona que cautivaba su atención por el momento era su prima.
Hermione estaba embelesada con la actitud del vizconde, lucia tan devoto a su familia.
Cuando el baile termino, Hermione no podía dejar de verlo.
Su madre se acerco a ella y estaba apunto de sugerir que se dirigiera a la mesa de bebidas para encontrarse "casualmente" con el barón Stantierra, cuando el vizconde apareció a su lado y pidió un baile con ella.
Elizabeth asintió y Draco tomó a Hermione en sus brazos. Cuando llegaron al centro de la pista de baile, él le sonrió cariñosamente y dijo
-Estás tan hermosa en el salón de baile como aseguro que estarás en tú dormitorio-
Ella se sonrojó furiosamente.
-¿Por qué ha de decir tales cosas? ¿Está determinado a arruinar mi reputación?-
Draco alzó sus cejas ante su preocupación.
-No es mi intención jactarme, pero a menos que te arrastre fuera del salón y te viole en el jardín, al estar contigo sólo la realzo. No suelo acudir a estos eventos- le explicó. -La gente querrá saber por qué estoy tan cautivado contigo-
Hermione tuvo que darle la razón en ese punto.
-Sin embargo, no tiene por qué hacerme sentir avergonzada-
-Lo siento- dijo él sencillamente. Hermione lo miró bruscamente ante su tono grave y quedó atontada por la sinceridad que encontró en sus ojos.
-Gracias- dijo suavemente. -Acepto su disculpa- Se quedó mirándolo fijamente a los ojos un largo instante y después, incómoda ante la íntima caricia de su mirada, rápidamente bajó la vista y la fijó en su pañuelo.
-Podrías sonreírme- dijo Draco -O si no, al menos levantar la vista y mirarme. Todo el mundo nos observa-
Hermione le hizo caso y levantó la mirada.
-Mucho mejor. Es doloroso tenerte entre mis brazos y no poder mirar tus ojos-
Hermione no supo qué decir.
Después de unos segundos, Draco rompió el silencio.
-Puedes llamarme Draco, si quieres-
Hermione recobró un poco de su espíritu.
-Su Excelencia bastará, estoy segura-
-Pero prefiero que uses mi nombre de pila-
-Y yo prefiero no hacerlo-
Draco estaba encantado de que Hermione hubiera recuperado su carácter. Parecía tan apagada cuando empezaron a bailar el vals.
-Parecerás increíblemente tonta llamándome "su Excelencia", cuando yo te llame simplemente Hermione- dijo en un tono bastante mordaz
-No le he dado permiso para usar mi nombre- le recordó ella.
-En realidad, Hermione, creo que no es necesario después de lo que hemos compartimos hace menos de dos semanas
-¿Es necesario que me recuerde eso? Prefiero olvidarlo- dijo ella con un leve suspiro
-¿De verdad? Creo que te mientes a ti misma-
-Presupone demasiado, su Excelencia-dijo Hermione con tranquila dignidad. -No me conoce en absoluto-
-Pero me gustaría- La sonrisa de Draco era definitivamente pícara.
Hermione se maravilló de cómo una simple sonrisa era capaz de transformar por completo el rostro de Draco. Solo un momento antes, parecía difícil e intransigente. Ahora, con su habitual cinismo ausente, resultaba casi infantil, y sus ojos la envolvían en una cálida y brillante luz.
Hermione sintió como todos sus procesos mentales se detenían cuando la abrazó acercándola más a él.
-Creo que trata de aturdirme deliberadamente-
-¿Tengo éxito?- pregunto Draco con una sonrisa de lado
Hermione lo miró fijamente varios segundos antes de contestar gravemente.
-Sí-
Los brazos de Draco se tensaron alrededor de su pequeño cuerpo.
-Cristo, no puedo creer que me hayas dicho eso aquí- dijo con voz súbitamente ronca -Eres demasiado sincera para tu propio bien, de hecho eres demasiado condenadamente sincera para mi propio bien-
Hermione bajó la mirada, incapaz de entender qué la había movido a admitir sus sentimientos con tanta crudeza.
-¿Cree que soy demasiado sincera?- dijo con voz suave. -Bien, no he terminado aún. Nos conocimos de la forma menos convencional posible, y es probable que sea por ello por lo que somos capaces de hablar el uno con el otro sin muchos rodeos. Creo que es usted un hombre agradable, pero también difícil, y que podría hacerme daño aunque no fuera esa su intención. Así que le pido amablemente que permanezca lejos de mí-
-No creo que pueda-
-Por favor-
Draco quedó asombrado por como una palabra tan suave de los labios de Hermione, podía hacerlo parecer tal canalla. Sin embargo, sintió que tras el discurso a corazón abierto de ella, no merecía nada menos que completa honestidad por su parte en retribución.
-No creo que entiendas lo mucho que te deseo-
Hermione se detuvo inmediatamente. -El vals ha finalizado, su Excelencia.-
-Cierto-
Ella se desenredó de sus brazos.
-Adiós, su Excelencia-
-Hasta mañana, Hermione-
-No lo creo.- Y con esto, se escabulló de él esquivando hábilmente a la muchedumbre, hasta llegar junto a su prima.
Draco permaneció en el mismo sitio mientras la veía moverse a través del salón de baile, su brillante melena reluciendo bajo la luz de las velas. Su cruda honestidad lo había acobardado tanto como había intensificado su deseo por ella. No entendía lo que sentía por esa mujer, y esta completa carencia de control sobre sus emociones, lo tenía profundamente irritado.

¿Amigos?


La temporada ha comenzado este año de 1814 sin que existan ra­zones para confiar en que vayamos a ver algún cambio destacable respecto a la de 1813. Como siempre, los actos de sociedad siguen llenándose de Mamás Ambiciosas cuyo único objetivo es ver a sus Preciosas Hijas casadas con Solteros Convencidos. Las deliberaciones entre las Mamás señalan al vizconde Malfoy como su partido más cotizado para este año.
Todo parece indicar que este año e vizconde esta buscando esposa.
Se preguntara por que lo digo y es algo relativamente fácil de contestar, dado que el vizconde ha dejado a un lado su auto exilio de los bailes para bailar con mas de una jovencita casadera, pero para todas aquellas damas que aun no se hayan dado cuenta, el vizconde parece tener en la mira a un dama en especial.
¿Qué es lo que pensara el barón Stantierra de esta clara competencia por la dama en cuestión?
Los tendré informados de todo lo relacionado con este….mmm…trío.
ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 8 DE ABRIL DE 1814


Draco sabia que estaba cometiendo un enorme error pero no pudo contenerse, había algo en esta mujer que le hacia desearla muchísimo.
Después de que se fue a su casa de soltero, se dirigió a su despacho, abrió la botella de Whisky que había iniciado hacia dos días, se sirvió un trago y lo único en lo que podía pensar era en ella y en cuanto deseaba volver a verla.
Al día siguiente en contra de todo pensamiento racional se dirigió a su casa, tenia que verla, lo cual era un error monumental pues no podía permitirse tener trato con ella, era un dama y el no se relacionaba con ellas, con la clara excepción de su madre y su prima.
Amaba a esas mujeres.
Tocó la puerta y el estirado mayordomo de los Riverdale lo miro de arriba a abajo antes de que este pudiera darle su tarjeta, cuando la recibió, el mayordomo no parecía ni un poco impresionado con su presencia.
Lo llevó hasta el mismo salón en el que había besado a Lady Granger, no se había comportado como un caballero pero aunque la fastidiosa Lady Whitlock lo pusiera en duda, el era un caballero, bueno la mayoría de las veces lo era.
Cuando ella entró algo muy dentro de él tomo forma, algo estaba comenzando a reptar y enredarse en su corazón.
Los dos se miraron por unos segundos antes de saludarse según el protocolo.
Hermione estaba sonriendo, el vizconde había vuelto. Hasta que el vizconde volvió a hablar.
-Quería decirle que lo siento -dijo él.
-¿Por qué?- preguntó
-Por el beso- contestó el vizconde
Ella… no sonrió. No estaba seguro de lo que era su expresión, pero no era una sonrisa.
-Por supuesto-dijo.
¿Por supuesto? ¿Por supuesto?
-La acepto. -Lo miró ligeramente sobre su hombro- Por favor, no piense en eso otra vez.
Eso era lo que ella debía decirle, pero aún así, molestaba a Draco.
La había besado y había sido estupendo, y si deseaba recordarlo nadie se lo impediría.
Pero por ahora no era momento para indagar en ese absurdo sentimiento de molestia por su respuesta.
-Daria un paseo conmigo por Hyde Park- preguntó
Ella lo miro con duda, pero contestó
-Por supuesto
-Le prometo que no se arrepentirá-
-Pero antes debe acompañarme con Lady Caroline Blackwood-
El la miro un tanto confundido
-Me temo que no la conozco milady
Hermione lo miro con total incredulidad ¿Seria posible que este hombre no fuera capaz de recordar el nombre de ninguna dama? Bueno no importaba, de hecho solo causaba risa. Él la miraba esperando una respuesta hasta que se apiado de él y dijo
- Lady Blackwood es la dama que lo acompaño hasta mi casa
-Ah si, no lo recordaba
-Si será zopenco- murmuró
-Ha dicho algo- preguntó el vizconde
-Nada- contestó rápidamente Hermione- ¿Nos vamos?- preguntó con un radiante sonrisa
El asintió
El camino no fue largo, Lady Blackwood vivía a solo quince minutos de su casa, pero lo que mas le sorprendió fue el trato tan amable del vizconde.
¿Seria posible que el vizconde no fuera tan malo como todos decían?
Cuando llegaron el carruaje se detuvo delante de la elegante casa de Lady Caroline. Descendieron rápidamente y subieron los pocos escalones que llevaban a la puerta principal. El vizconde la golpeó decididamente. Fue abierta unos segundos después, y Hermione se encontró frente al cómicamente delgado e insoportablemente imperioso mayordomo de Lord y Lady Blackwood.
A menudo, los mayordomos solían ser mucho más estirados que sus patrones, y Graves no era la excepción. Nadie entraría en casa del duque y la duquesa de Wilding hasta que él los juzgara dignos de ello. Bajó la mirada hacia Draco y Hermione, sus oscuros ojos brillando con agudeza, y simplemente dijo;
-¿Sí?-
Draco le ofreció su tarjeta de visita.
-¿Recibe lady Wilding?- preguntó bruscamente, devolviéndole al mayordomo una mirada igualmente arrogante.
-Es probable- contestó
Hermione casi se echó a reír cuando vio al vizconde apretar la mandíbula.
Draco perseveró.
-¿Puede decirle que Lord Ashbourne y Lady Hermione Granger han venido a visitarla?-
El mayordomo los miro por última vez, asintió y los dirigió a un salón en el ala este
-¿Que pretende hablar con ella?- pregunto Draco
Hermione estaba esperando que le preguntara eso desde que habían salido de su casa
-Debo devolverle los pendientes que me ha dado- dijo con una apenada sonrisa
Caroline entro al salón y lo primero que vio fue al vizconde
-Buenos días milord-
El vizconde la miro primero a ella y después a Hermione que estaba sentada
La duquesa la miro sorprendida
-¡Oh, Dios mío!-
Hermione sonrió avergonzada.
-Imagino que está un poco sorprendida- dijo Hermione
La duquesa abrió la boca, la cerró y luego la volvió a abrir para decir
-Oh, Dios mío-
-Bueno, a lo mejor muy sorprendida- rectificó Hermione
-Oh, Dios mío-
Draco se puso al lado de Hermione
-Nunca lo creí posible-susurró la duquesa
Hermione miro al vizconde pidiéndole una ayuda silenciosa
Pero... usted... ayer...-
Hermione suspiró.
-Me temo que ayer había tomado prestado el vestido de mi criada-
-¿Para qué?- Caroline estaba recobrando lentamente el uso de sus bastante activas cuerdas vocales.
-Esa es una larga historia-
-¿Sí?- preguntó el vizconde
Hermione dirigió al vizconde una cortante mirada.
-Bueno, si no larga, al menos bastante complicada-
-¿Oh?- exclamó Caroline con los ojos muy abiertos por el interés. -Entonces definitivamente quiero oírla entera-
-De hecho, no es tan complicada como esto- murmuró Hermione
Hermione le explico rápidamente como ella y su prima trataban de escapar de su madre y de los preparativos para el baile.
-Eran las cocinas o los arreglos florales- concluyó.
-Definitivamente prefiero las cocinas- murmuro el vizconde
-Un destino terrible- estuvo de acuerdo Caroline.-Sin embargo, no me puedo imaginar qué dijo Elizabeth sobre vuestra aventura-
-El hecho es- dijo Hermione significativamente -que yo tampoco-
-Oh, ya veo, ella no sabe nada-
-Y espero que usted no le diga nada- dijo con una mirada cómplice
-Cuenta con ello podéis estar segura de que guardaré silencio. Es lo menos puedo hacer después de que usted salvó la vida de Alexander. Como dije, siempre estaré en deuda con usted-
Hermione tendió los deslumbrantes pendientes de esmeraldas y diamantes a Caroline. -Entonces entiende- explicó ella -que considerando mis verdaderas circunstancias, no puedo aceptarlos. Por favor, tómelos. Hacen juego con sus ojos-
Los ojos de Caroline brillaron con lágrimas no derramadas. -Pero quisiera que los conservara. Sólo son una baratija comparados con mi hijo-
-Creo que Lady Granger se sentiría incómoda- intervino suavemente el vizconde.
La duquesa miró a Hermione y a Dracoalternativamente hasta que finalmente su mirada se detuvo en Hermione. -Realmente quiero darle algo en agradecimiento-
-Su amistad será más que suficiente- La voz de Hermione era profunda e impregnada de emoción, ya que sabía que Caroline sería una amiga leal y verdadera.
La duquesa tomó ambas manos de Hermione en las suyas.-Eso lo tendrás siempre- Y como si no fuera suficiente, soltó las manos de Hermione para rodearla en un cálido abrazo.
-¿Y a que debo la visita del vizconde?- pregunto la duquesa
-Me ha acompañado, ya que ambos nos vimos involucrados en este enredo-
La duquesa los miro con un renovado interés, había escuchado que el vizconde había asistido al baile de los Riverdale y que por más de media hora no se le vio.
¿Un enredo? ¿Seria acaso que estuviera interesado en Lady Granger? Hermione era sorprendentemente atractiva, obviamente inteligente y muy agradable. Y lo más importantemente para alguien a punto de ser emparejada con Draco Malfoy, vizconde de Ashbourne, muy, muy valiente. Caroline decidió que no podía haber encontrado a pareja mejor. La aguda lengua de Hermione también le sería de utilidad. Draco necesitaba una mujer que no se apresurara a estar de acuerdo con él cada vez que comenzara a actuar de forma dominante, lo cual, según los comentarios de todo Londres, hacia la mayor parte del tiempo.
Draco ya se había hartado de estar ahí sentado escuchando los parloteos de esas dos mujeres, así que decidió intervenir, después de todo el no quería pasar el día sentado ahí, quería pasar un poco de tiempo con esta mujer
-Me pare que es momento de retirarnos, milady- dijo
Las dos mujeres lo miraron asombradas aunque la mirada de la joven duquesa dejaba ver claramente su curiosidad por la joven pareja.
Draco al ver que ambas lo miraban como si estuviera un tanto chiflado, se justifico
-Lady Granger ha prometido acompañarme a un paseo por Hyde Park-
La duquesa asintió
Hermione no tuvo mas remedio que darle la razón, el la había invitado a pasear y ella se había aprovechado al llevarlo con la duquesa de Wilding.
Cuando salieron Draco y Hermione de ahí la primera en hablar fue ella
-Odio ser manipulada-
-Sí, bien, yo también. Pero haré una excepción puesto que esta manipulación me ha dejado a solas contigo. "
Hermione le lanzó una aguda mirada.
-Usted siempre tan controlado. ¿No lo agota? ¿No le entran ganas a veces de gritar?-
Draco se rió en voz alta.
-Amor, si yo te dijera lo que me hace gritar, saldrías corriendo y no pararías hasta llegar a las Highlands-
Hermione se sonrojó profundamente. Incluso una inocente como ella entendía lo que había querido decir. -¿Tiene siempre que tergiversar deliberadamente mis palabras? Es un incordio-Se cruzó de brazos de nuevo y se giró de forma que le diera la espalda.
-A ver, amor. No te enfurruñes. Sé sincera. ¿De verdad te disgusta tanto hablar conmigo?-
Ahí estaba de nuevo el arrogante vizconde, pero debía ser sincera, así que contesto
-Bueno, en realidad no.-
-¿Te disgusta estar conmigo?-
-Bueno... no exactamente-
-¿Entonces, cuál es el problema?-
-Bien-comenzó Hermione despacio, volviéndose para mirarlo-no estoy segura-
-¡Estupendo!- declaró Draco felizmente.-Eso lo aclara todo. No tenemos ningún problema-
-¡Ese es exactamente el problema!- decidió Hermione súbitamente.
Draco enarcó una ceja de manera inquisitiva.
Hermione no se desalentó. -Usted decidió que no tenemos ningún problema, así que ¡voila!, no tenemos ningún problema. ¿Y si yo creo que sí tenemos un problema?-
-Pero si acabas de decir que no tenemos ningún problema- dijo con un sonoro suspiro
¿Por qué las mujeres tenia que ser tan complicadas?
-No he dicho tal cosa. Dije que no estaba segura de cuál era el problema. Pero ahora ya lo sé. Así que esto es lo que hay. Tenemos un problema-
Hermionese detuvo y lo observo. Habían llegado a Hyde Park y por mucho que le disgustara la idea -o tal vez no tanto- debía comportarse un poco para no llamar la atención.
-¿Cuál es el problema?-
Hermione se cruzó de brazos.
-Es demasiado mandón-
-Oh, ¿de verdad?-
-Sí-
-Bueno, es sólo por que resulta que tú necesitas que te controlen un poco. Mira lo que ocurre cuando se te deja a tus propios medios ¡Te encuentro inconsciente en la calle!-
-¡No puedo creer que tenga el valor de decirme eso!- Hermione echaba humo y comenzó a caminar a través del parque. -¡Estaba inconsciente en la calle porque acababa de salvarle la vida a un niño! ¿Preferiría que hubiera dejado que lo pisotearan?-
-Olvídalo- se quejó Draco, incapaz de creer su propia estupidez. -Ha sido un mal ejemplo-
-Y otra cosa, no necesito que me controlen- dijo Hermione enérgicamente, tomando carrerilla. -Soy perfectamente capaz de cuidarme sola. ¡Lo que usted necesita es una buena patada para recordarle que no es Dios!-
-Hermione...-
-Oh, quédese tranquilo. No quiero hablar más con usted. Probablemente sonreirá levemente y hará otra insinuación sexual. Francamente, no necesito esa clase de agravio-
-Hermione...-
-¡¿Qué?!- espetó ella, girándose para enfrentarlo.
-Sólo iba a comentar que no creo haberme visto envuelto en una discusión tan vehemente con una mujer tan solo veinticuatro horas después de besarla-Draco se frotó la barbilla pensativamente, sintiendo curiosidad por la profundidad de la reacción emocional del uno con el otro. -En realidad, creo que no he discutido así con una mujer en mi vida-
Hermione lo miró suspicaz.
-¿Trata de insultarme?-
-No- dijo Draco lentamente, como si tratara de resolver un problema en su cabeza a la vez que hablaba. -No. En realidad, creo que acabo de elogiarte-
Hermione lo miró con la confusión pintada en su rostro. Él continuaba frotándose el mentón, y sus ojos se habían entrecerrado perceptiblemente. Pasaron unos largos segundos, y Hermione pudo ver un amplio surtido de emociones cruzar su rostro. De vez en cuando él comenzaba a decir algo y se detenía, como si se le hubiera ocurrido una nueva solución.
-¿Sabes lo que creo que significa?- dijo finalmente, hablando con lentitud y decisión. -Creo que significa que vamos a ser amigos-
-¿Qué?- casi grito
-Es una idea novelesca. Amigo de una mujer-
-No se esfuerce demasiado-dijo con un poco de petulancia
-No, lo digo en serio. Piénsalo un minuto, Hermione. Discutimos constantemente, pero con franqueza, me he divertido más en las últimas veinticuatro horas, que durante años-
Hermione se quedó mirándolo, incapaz de pensar una respuesta para tal declaración. Draco siguió
-Creo que me gusta usted, Lady Hermione Granger. Desde luego, también te deseo. Debe ser obvio para ti. El Señor sabe que es dolorosamente obvio para mí. Pero, realmente, me gustas bastante. Eres una chica con suerte- dijo esto ultimo con una enorme sonrisa
-¿Una chica con suerte?- la voz le salió estrangulada.
-Y creo que si lo piensas, te darás cuenta de que yo, también te gusto. ¿Cuándo ha sido la última vez que te has divertido tanto?- pregunto el vizconde con una sonrisa
Hermione abrió la boca, pero no salió ninguna respuesta.
Draco sonrió a sabiendas.
-Te gusto. Sé que te gusto-
Hermione finalmente se rió, incapaz de creer su descaro pero admirándolo por ello. -Sí, supongo que sí-
Esta vez la sonrisa de Draco era radiante.
-Bien, entonces, supongo que somos amigos-
-Supongo que sí-Hermione no estaba segura de cómo se había declarado la tregua, pero decidió no preguntar.
A pesar de su buen juicio, sabía que el vizconde tenía razón, realmente él le gustaba. Era un desvergonzado y bastante dominante, pero disfrutaba realmente de su compañía, aunque se pasaran la mitad del tiempo gritándose el uno al otro.



domingo, 18 de julio de 2010

Tu primer beso

Tu primer beso


El baile de los Granger estuvo lleno de sorpresas, se esperaba mucho de el por ser el primer baile de la temporada pero paso a ser el mejor inicio que se le pudo dar a este año.

La primera sorpresa de la noche se la llevo la decoración del salón, se esperaba que como en todos los demás años la decoración fuera sobria, pero en lugar de eso nos encontramos con algo totalmente diferente, fue una decoración bastante romántica con la cual se propicio bastante al romance y todo lo contrario a lo que se esperaba, en vez de hacer sentir incómodos a los caballeros (lo cual a mi parecer es algo totalmente absurdo de su parte, ya que nosotras deseamos un poco de romance en nuestras vidas y si una relación puede comenzar con este, es mucho mejor) se sintieron bastante a gusto.

La segunda sorpresa de la noche fueron las propias Lady Hermione Granger y Lady Ginevra Weasley, la primera, por desafiar los convencionalismos establecidos para las presentaciones en sociedad, pues en lugar de llevar el clásico vestido en tonos pastel, prefirió un vestido de satén violeta, que dejaba al descubierto sus hombros, lo cual fue un verdadero acierto pues concuerda con su personalidad y con lo cual muchos y me refiero en verdad a muchos, por no decir a la mayoría de los caballeros, les agrado su elección; y la segunda por dejar de ser una pequeña cosita torpe para dar paso a una verdadera dama a la cual ahora los caballeros prestan atención, y no miento al decir que en el baile se vio rodeada de al menos diez caballeros distintos.

Otra de las sorpresas de la noche se debió al inesperado regreso del Barón Arild Stantierra y del Marques Henry Potter, los últimos informes decían que ambos se encontraban en Paris y no se esperaba su regreso sino hasta dentro de dos semanas, pero asumiendo que ambos son grandes amigos de los Riverdale sobre todo de Lady Hermione pero sobre todo que uno de ellos esta interesado en Lady Hermione de una manera meramente romántica, (no comiencen a sacar sus conclusiones pues no es quien piensan), pero como aun el joven caballero no se ha decidido a proponerle matrimonio, no debemos preocuparnos aun hay mucho tiempo, puesto que la temporada apenas empieza.

Y la ultima noticia pero no por ello la menos importante es otro regreso inesperado a Londres, me refiero al escurridizo Vizconde Draco Malfoy, según se pudo escuchar a algunos de sus allegados, el Vizconde regreso hace 3 días, una cosa si debo reconocerle a este apuesto bribón y eso es su capacidad para esconderse de mi.

Lo malo de este asunto es que el vizconde ya ha hecho su única aparición de la temporada y eso quiere decir que no lo veremos más en los bailes.

Más suerte para la próxima temporada, jóvenes casaderas y madres casamenteras.

Esperemos que los siguientes bailes nos dejen tan buen sabor de boca como lo ha sido el de Los Riverdale.

ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 6 DE ABRIL DE 1814

La noche había sido inolvidable, desde que su madre le anuncio su inminente presentación en sociedad nunca se imagino que resultar ser tan…

Como definirlo

¿Maravillosa?

¿Única?

¿Perfecta?

¿Mágica?

Si había sido mágica.

Al principio pensó que todo seria un total desastre, pero poco a poco fue mejorando hasta convertirse en una velada totalmente mágica.

Comenzó con la presencia de Harry, no tenia mas de dos días que había recibido su ultima carta diciéndole que estaba con Arild en Paris, visitando a la hermana de este ultimo y que no pensaban volver hasta dentro de dos semanas, pero estuvo encantada de tenerlo de vuelta a su lado.

Después, se vio atiborrada de la atención de todos esos caballeros, bastante agradables algunos, bueno la mayoría, con la clara excepción del señor Blaise Zabini.

No planeaba casarse con ninguno de ellos, pero era agradable ser tan admirada y deseada por tantos hombres.

Pero lo que realmente la convirtió en mágica fue la presencia del Vizconde Draco Malfoy y la conversación que tuvieron.

Sabia que estaría absolutamente furioso con ella, después de todo le había mentido.

Lo que no esperaba era el camino que tomo su conversación, él la había estado buscando durante 7 años, pensando en encontrarse con un simple criada.

Después, se vio sorprendida a si misma observándolo discretamente cuando el no la veía, la maravillo lo perfecto que este hombre era.

Pero ahora por fin comprendía lo que había dicho Pansy acerca de la estela de corazones rotos que había dejado por todo Londres.

Cuando el Vizconde reía, su cara se transformaba.

Había un no sé qué de angelical en toda su persona. Tenia unas facciones tan nobles que parecía un ángel, pero al mismo tiempo era endemoniadamente atractivo.

Debería estar prohibido ser tan guapo.

¡Rayos! Se había pasado la mitad de la noche pensando en lo maravillosa que era su sonrisa y la otra mitad soñando cosas nada propias de una dama soltera, cuando llego el amanecer no pudo estar mas tiempo en la cama, así que se levanto mucho mas temprano que de costumbre.

Llamo a Anne y cuando ella llego ya estaba vestida solo le hacia falta peinarse.

Bajo a desayunar, su padre aun estaba en su habitación y su madre estaría en su despacho por lo que era probable que su madre no bajara hasta dentro de un par de horas.

Se dirigió al vestíbulo, tal vez ya habrían llegado algunos arreglos, revisaría las tarjetas para saber que caballeros estaban interesados en ella, no es que considerara casarse con alguno de ellos, pero nada le quitaba la curiosidad.

-No mientas, Hermione- dijo su propia conciencia

Bueno si quería ser honesta debía aceptar que en realidad si esperaba un ramo en especial, uno que llevara el nombre del vizconde Draco Malfoy.

Cuando llego al vestíbulo, se llevo una enorme decepción, no había ramos con los que entretenerse, de hecho solo había un ramo y era de ese fastidioso señor Zabini.

Comenzó a subir las escaleras, tal vez no había tenido tanto éxito como había creído, no es que lo deseara por que después de todo no iba a casarse aun.

Cuando estaba en el rellano de las escaleras tocaron a la puerta, se detuvo podrían ser mas arreglos o mejor aun podría ser “el arreglo”

Collingwood abrió la puerta, no podía escuchar nada ¿Por qué había tenido que subir tanto?

Espero un momento, Collingwood podría venir a buscarla a ella o subir a buscar a su madre.

Bien, tal parecía que no habían recibido visitas, tal vez alguna carta para su madre, suspiro y comenzó a subir las escaleras de nuevo.

No había dado ni dos pasos cuando el viejo mayordomo la llamo.

-Lady Granger-

Ella volteo, entonces si había algo para ella.

-Un caballero ha venido a visitarla

-¿Un caballero?- repitió mientras sus pensamientos se dirigían hacia un joven rubio - ¿Quién es?

-El caballero pidió que fuera una sorpresa- contesto el mayordomo- me he tomado la libertad de hacerlo esperar en el salón verde.

Esto provoco que su corazón comenzara a latir más rápidamente, tal vez era el vizconde.

¡Dios que fuera el Vizconde!

-Dígale que ahora bajo- dijo mientras subía corriendo a su habitación no podía esperar a que llegara Anne y la arreglara, se miro en el espejo, su peinado seguía intacto algo que era increíble considerando lo rápido que había subido corriendo, tenia las mejillas levemente sonrosadas, bueno no podía hacer nada contra eso, el vizconde asumiría que acababa de levantarse, lo cual no era algo totalmente agradable, pero poco podía hacer para evitar que el vizconde lo pensara, después de todo no iba a decirle que cuando Collingwood anuncio la llegada de un caballero había subido a mirarse en el espejo, eso seria un enorme error.

Suspiro, no podía hacer esperar más al vizconde, se dirigió al salón verde y tomo aire una vez más.

Abrió la puerta y ahí había un caballero mirando por la ventana hacia la calle, pero…

No era el vizconde

Gruño en voz baja, había deseado tanto que fuera él.

El caballero se giro con una amplia sonrisa en el rostro se dirigió a la sala y se dejó caer perezosamente en una cómoda silla.

- Bien, cuéntame ¿Cómo has amanecido después de tu primer baile en sociedad?- pregunto Harry

-Pues al parecer no he tenido tanto éxito como esperaba- contesto

-Tonterías, ¿No has leído a Whitlock?-

-No, mi madre aun la tiene-

-Pues tengo el enorme placer de informarte que tanto tú como Ginny han sido un rotundo éxito.

-Bueno, pues aun no me consta, como te habrás dado cuenta no he recibido ni un solo arreglo de flores, lo cual es algo deprimente.

-Oh vamos, Herms ¿Acaso lo que escucho en tu voz es una queja? No me digas que te has desanimado

-Por su puesto que no-salto inmediatamente Hermione- pero esperaba al menos contar con algún ramo.

-Si ese es el problema no debes preocuparte, recibirás al menos dos arreglos, uno de mi parte y otro de Arild

-¿Arild? ¿Esta aquí?- pregunto emocionada

Arild era un buen amigo de Harry pero no solo de el sino también de ella, era un tipo ingenioso, desinhibido, él tenía una actitud diabólica de bromista despreocupado que lograba el desmayo de las mujeres, pero sobre todo...

Arild Stantierra era agradable.

Poca gente sabia que ambos eran amigos, muchas veces había escuchado a su madre decir que le encantaría verla casada con él.

Y a ella también le habría encantado casarse con él de no ser por que no estaban enamorados.

Se habían conocido el año anterior y después de unas pocas semanas de cortejo, durante las cuales descubrieron que no estaban hechos el uno para el otro, rápidamente se hicieron buenos amigos

-Sí- contesto Harry- esperaba poder bailar contigo anoche pero estabas demasiado ocupada con la docena de caballeros a tu alrededor-

-Oh calla, pequeño bribón-

-Esta bien pero iras conmigo a dar un paseo por Hyde Park

Hermione asintió, pasar la mañana con Harry era mucho mejor que pasarla esperando a que llegara otro ramo más en casa.

Pasaron gran parte de la mañana platicando de las andanzas de Harry y de Arild, él le conto lo bella y agradable que era la hermana de su gran amigo.

De hecho, Arild había bromeado con que pronto se convertirían en hermanos políticos


El Vizconde tenia toda la intención de visitar a Lady Granger, de hecho estaba apunto de llegar a la casa den conde cuando la vio salir en compañía de Henry Potter, una oleada de furia comenzó a recorrerle el cuerpo entero.

Decidió que lo mejor seria seguirlos, caminaron con rumbo a Hyde Park,

Draco permaneció en el mismo sitio mientras la veía moverse a través de Hyde Park, su brillante melena reluciendo bajo la luz del sol. Por la noche su cruda honestidad lo había acobardado tanto como había intensificado su deseo por ella.

No entendía lo que sentía por esa mujer y esta completa carencia de control sobre sus emociones, lo tenía profundamente irritado. Con paso rápido, se dio la vuelta y se alejó decididamente de las jóvenes casaderas y las madres impacientes, que parecían obsesionadas por atraparlo para conversar.

¡Maldita sea! ella tendría que aceptar que él simplemente no podía dejarla en paz.

Ella volvió a su casa y el vizconde fue incapaz de irse a la suya, espero unos momentos mas después de que Harry saliera hasta que considero que seria apropiado hacer acto de presencia

- Hola Hermione- saludo cuando ella entro

Hermione estaba muda, ahora si que debieron avisarle que era el vizconde, su cabello se había salido de su lugar y solo con verlo se había puesto muy roja.

Lo primero que dijo el vizconde fue algo totalmente impropio e inesperado.

-Es algo muy extraño –murmuró- pero siento la urgente necesidad de besarla.

Por una vez, Hermione no supo qué decir.

Él se mordió el labio inferior de forma pensativa.

-Creo que debería hacerlo.

Ella comenzó a protestar pero Draco continúo

-¿Le han dicho alguna vez que habla mucho?

-Muchas veces -respondió ella, desesperada por hacer o decir lo que fuera con tal de evitar que la besara- De hecho...

-Y en los momentos más inoportunos -meneó la cabeza en un dulce gesto de reprimenda.

-Bueno, es que mi sentido de la oportunidad no es ideal. Mire...

-Cállese.

Y lo dijo con una autoridad tan suave que ella se calló. O quizá fue por la ardiente mirada en sus ojos. Nadie había mirado nunca a Lady Hermione Granger con ardor. Aquello era más que sorprendente.

Draco pegó sus caderas a las de ella y todo el cuerpo de Hermione dio un brinco cuando le acarició el cuello.

-Oh, Dios mío-susurró.

Él se rió.

-También habla mientras besa.

-Oh -ella levantó la cabeza algo nerviosa- ¿No tengo que hacerlo?

Él se echó a reír con tanta fuerza que tuvo que separarse y sentarse.

-En realidad -dijo, en cuanto pudo- me resulta de lo más atractivo. Siempre que sean cumplidos.

-Oh -repitió ella.

-¿Volvemos a intentarlo? -le preguntó.

Hermione había usado todas las protestas con el primer beso. Además, ahora que lo había probado una vez, sentía un poco más de curiosidad. Asintió lentamente.

En los ojos de Draco se reflejó algo muy masculino y posesivo y sus labios volvieron a rozarla. Fue tan suave como el primero, pero mucho, mucho más apasionado. La lengua de Draco se acercó a sus labios hasta que ella los separó con un suspiro. Entonces él se adentró y exploró su boca con una tranquila confianza.

Hermione se dejó llevar por el momento y se apoyó en él.

Era cálido y fuerte y había algo emocionante en cómo sus manos se aferraban a su espalda. Se sintió marcada y quemada, como si él le acabara de poner su sello.

Cuando se separo de ella, pregunto

-¿Te han besado antes?-

Ella negó, era todo lo que podía hacer después de que el la besara

-Bien- dijo con un tono bastante posesivo

sábado, 17 de julio de 2010

Me debes una explicación




Me debes una Explicación




El salón de baile de los Granger lucia fabuloso, todo estaba decorado de forma que las personas que más lucieran fueran Hermione Granger y Ginevra Weasley.


Todo parecía perfecto, el salón estaba lleno de velas que le daban un aspecto bastante romántico, las damas cubrían sus cuerpos con delicados vestidos mientras que los caballeros lucían realmente elegantes con sus trajes negros.


Hermione lucia radiante, había olvidado incluso el dolor que momentos antes sentía y todo era gracias a la compañía de Harry.


Harry pertenecía a la alta sociedad, solo que cuando se conocieron ella no lo sabia, de hecho pensaba que era el hijo del caballerango de la Mansión Black y el pensaba que ella era una criada mas de Riverdale House, hasta que los Potter fueron invitados a Riverdale House por el treceavo cumpleaños de Hermione y descubrieron quienes eran en realidad.


Desde entonces eran grandes amigos.


Antes de que pudieran seguir con otra cosa Hermione le dijo


-Te extrañe mucho-


-Y yo a ti- Contesto el Marques


-Así que has conocido al arrogante vizconde- dijo Harry con una sonrisa mientras la hacia girar.


-Si, pero según Ron y Pansy, no es nada arrogante, simplemente que no tiene paciencia para fingir que alguien le agrada- contesto


-Ya había escuchado eso- dijo Harry


-Bueno pero ahora cuéntame ¿Que fue lo que estuviste haciendo en todo este tiempo que estuviste fuera?- pregunto Hermione


Tenía mucha curiosidad, Harry siempre hacia algo interesante pero sobre todo siempre tenia unas cuantas aventuras románticas que contarle.


-Un poco de esto y un poco de aquello- dijo restándole importancia.


Hermione lo miro y dijo


-¡Vamos! Eso cuéntaselo a algún incauto que te crea, no a mí- sonrió irónica mientras levantaba una ceja


Harry suspiro y dijo


-Valía la pena intentarlo, ¿no lo crees?-


-Supongo que si, pero déjate de tanto misterio y cuéntame lo que has hecho


-No creo que a tu madre le guste mucho lo que te voy a contar-dijo Harry


-Mi madre no esta aquí, y además ella no tiene por que enterarse de lo que me cuentes-dijo Hermione


El baile estaba por terminar, así que se tendrían que alejar un poco para poder platicar sin ser molestados, tal vez a uno de los balcones privados, esperaba que nadie los viera salir, eso podría provocar un escándalo que los obligaría a casarse.


Harry seguía mostrándose sonriente pero algo capturo su atención y dijo


-De acuerdo, pero antes ¿puedo preguntarte otra cosa?


-Si- contesto


-¿Por qué esta furioso el Vizconde?- pregunto


-¿El Vizconde?- repitió Hermione


-El Vizconde Malfoy- contesto Harry


-¿El Vizconde Malfoy? –pregunto Hermione, el no podía estar ahí, Pansy dijo que no vendría, estaba segura de ello.


-¿Y por que no deja de mirarte?- dijo con una pizca de enojo


Hermione se giro para buscarlo pero Harry la detuvo y le señalo con la barbilla a un costado del salón de baile.


El vizconde estaba ahí parado con la cara contraída, no dejaba de mirarla, estaba segura de que era por que ya sabia quien era.


El baile termino, Hermione coloco su brazo sobre el de Harry y se dirigieron al limite de la pista.


¡Dios! Se estaba acercando hacia ellos, lucia bastante enfadado ¿Pero que rayos estaba haciendo aquí? Pansy le aseguro que el no vendría, le dijo que estaría con alguna de sus amantes.


Pero, por dios el no debería haberla descubierto ¿o si?


Lo miro de nuevo, tal vez no era a ella a quien veía, tal vez era a alguna otra persona en la pista, o tal vez incluso estuviera viendo a Harry.


El la miro primero a ella y después a Harry y luego sonrió, pero era una sonrisa maliciosa, eso solo podía significar una sola cosa.


La había descubierto.


Solo esperaba que no hiciera ningún escándalo y le dejara explicar por que se había disfrazado.


Se dio la vuelta y regreso al limite de la pista, justo hacia donde ella y Harry se dirigían.


El se acerco a ellos, miraba a Harry con desdén y a ella, bien no sabia exactamente como la miraba pero no era una mirada muy alentadora


-Buenas noches, mi lady- dijo dirigiéndose a ella en primer lugar lo cual solo hacia mas que evidente que la había descubierto, le dedico una leve inclinación mientras tomaba su mano y besaba su dorso


-Buenas noches, mi lord- contesto Hermione sonrojándose un poco al sentir el cálido aliento del vizconde en su mano


-Buenas noches, marques- dijo con una muy leve inclinación


-Buenas noches, vizconde- dijo Harry haciendo el mismo tipo de inclinación- Hace tiempo que no lo veíamos en bailes. ¿Algo o alguien en particular lo atrae a este baile?


-Eso mi estimado marques, es un asunto que no le incumbe- dijo Draco con un tono bastante agrio


-Vaya, parece que su humor no ha mejorado desde que nos conocimos - contesto Harry, a quien no le agradaba ni un poco el vizconde.


Draco lo ignoro y fijo su vista en Hermione


- ¿Seria posible que me permitiera unos momentos de su compañía?- pregunto Draco a Hermione


Esta se vio tentada a negarse pero lo mejor seria que aclarara las cosas con el de una vez y así podría librarse de tener que huir cada vez que lo viera.


-Por supuesto- contesto al fin


Una vez que estuvieron lejos de Harry, Hermione le dijo en voz baja


-¿Qué demonios hace aquí?-


-¿No es obvio?- Los ojos grises de Draco centellearon cuando se inclinó hacia delante. -Vine a buscarte-


-¿A mi?- dijo Hermione, esperando que hubiera un error, rogando por que no la hubiese descubierto y solo fueran imaginaciones suyas -Si ni siquiera me conoce-


-Tiene razón,- reflexionó Draco -Pero conocí a una criada de cocina esta tarde notablemente parecida a usted. Pelo castaño, ojos almendrados. ¿No tendrá por casualidad una hermana gemela idéntica?- Sonrió peligrosamente. -Era una moza lozana. No podía mantener sus manos alejadas de mí... y me besó en los sitios más inmencionables-


-¡No lo hice!- grito Hermione -¡Cómo se atreve a sugerirlo!-


Draco enarcó una ceja ante su arrebato.


-¿Entonces confiesa que era usted quien estaba en el carruaje esta tarde?-


-Usted sabe que era yo. No puedo negarlo- contesto Hermione con un suspiro


-En efecto- estuvo de acuerdo Draco -Y como debo llamarla ¿Lady Granger o Anne?-


Hermione se tenso ¿Acaso no podía esperar a que llegaran al balcón donde nadie podría escucharlos? Pero no le iba a dar el gusto de hacerla sentir mal


-Lady Granger


-La llamare Hermione, después de todo, conozco su secreto


Hermione le dirigió una mirada fulminante pero Draco la ignoro olímpicamente.


-Y ahora- ordenó él, -me gustaría una explicación de cómo acabó usted vistiendo ropas de criada y recorriendo los alrededores de Londres sin acompañante-


-¡¿Qué?!- grito Hermione ultrajada.


-Esperó su explicación- Su voz era mortalmente paciente.


-Bueno, pues no va a tenerla, piojo arbitrario- dijo ella amargamente.


-Estás adorable cuando te enfadas, Hermione- dijo Draco con una sonrisa picara


-¿Debe siempre decir esas cosas tan vergonzosas?- pregunto Hermione sonrojándose un poco


Draco se inclinó hacia atrás, recargándose en la pared como si considerara su enojada pregunta.


-De hecho, siempre me he sentido orgulloso de ser ligeramente desvergonzado-


-Apostaría a que lo hace- refunfuñó ella.


-¿Ha dicho algo?-


-No- contesto ella- Solo que es usted un asqueroso y petulante hombre que no debería haber venido a mi casa.


Esto molesto a Draco de una manera poco común


-Bien ya que vamos a insultarnos, antes de comenzar debo aclararle que usted esta en mis manos y que de mi depende que todo Londres se entere o no de sus escapadas de la sociedad disfrazándose de criada


Hermione soltó un pequeño grito y antes de que fuera consciente de lo que iba a hacer se abalanzo sobre el vizconde golpeándolo


-Es usted un miserable, un… un…-


Draco la separo de su lado y Hermione se dio la vuelta, no quería verlo, pero tenia que hacerlo, ella no era una cobarde y era verdad que la tenia en sus manos pero no podía ser tan miserable como para exponerla públicamente.


-Bueno ya que se ha quedado sin palabras déjame decirte que te busqué -dijo Draco, su voz era intensa y estaba penetrando sus pensa­mientos.


Ella abrió más los ojos.


-¿Sí? -


-Llevo buscándote 7 años y durante todo este tiempo creí que eras una simple criada y resulta que formas parte de esta maldita sociedad.


-No debías enterarte de quien era en realidad


El Vizconde ignoro sus palabras y siguió hablando


- Toda la maldita tarde estuve parado frente a tu casa esperando verte salir de nuevo, pero ¡demonios! esperaba encontrarme con una criada y en su lugar me encuentro contigo-maldijo él-


-No debías volverme a ver- dijo ella – Nunca, no debiste venir esta noche


-¿Pretendes decirme que no pensabas decirme nunca quien eras en realidad? ¿Qué hubiese pasado si en lugar de encontrarte aquí esta noche te hubiera encontrado en la calle sin saber quien eras en realidad? ¿Te das cuenta? Habría pensado que no eras más que una criada disfrazada de noble, pude haberte entregado a la justicia y toda Inglaterra se hubiese enterado de tu mentira. Tu familia pudo quedar marcada como una traidora, por tu culpa


La última frase la dijo casi en un susurro.


Esto de alguna manera logro enfurecer a Hermione que cruzo los brazos a la altura de su pecho y le dijo con una leve nota de dolor en la voz


-¿Está determinado a arruinarme?-


Draco sintió una punzada de culpabilidad por su comportamiento cuando vio la abatida expresión de Hermione. Sus ojos almendraos brillaban suavemente con lágrimas contenidas, y su pelo parecía brillar como el fuego bajo la vacilante luz de la vela. Lo invadió la ternura y luchó contra la necesidad de sostenerla en sus brazos. Quiso tranquilizarla y protegerla, no arruinarla. Demonios, ni siquiera estaba seguro de por qué estaba allí, en primer lugar.


Pero sabía que tenía que luchar contra la extraña ternura que sentía por esta muchacha. Él todavía no había encontrado a una joven casadera que viera más allá de su título o su riqueza. Si se permitiera sentir algo más por ella, sabía que acabaría herido; e instintivamente supo que ella tenía el poder de herirlo más profundamente que cualquier otra.


Así que endureció su corazón y afiló su lengua.


-Estoy seguro que sus padres están muy orgullosos de usted- dijo él, su voz cargada de sarcasmo. -Tenía a la mitad de la aristocracia- la mitad masculina pensó el vizconde- babeando por usted. Estoy seguro de que puede esperar media docena de ofertas matrimoniales antes de que acabe el mes. Debería ser capaz de pescar un bonito título-


Hermione se estremeció visiblemente ante su ataque verbal.


-¿Cómo puede decir cosas tan crueles? Ni siquiera me conoce-


-Es una mujer- dijo él simplemente.


-¿Qué diablos tiene eso que ver con todo esto?-


Draco notó que absorta en su enfado, Hermione había soltado la almohada. Su piel se había ruborizado de cólera, y su pecho subía y bajaba con cada profunda inspiración. Draco pensó que parecía deliciosa, pero luchó por mantener su deseo bajo control.


-Las mujeres- explicó con paciencia, -se dedican desde los dieciocho a los veintiún años a afinar sus habilidades sociales. Y cuando piensan que están listas, salen al mundo, asisten a unos bailes, pestañean con coquetería y sonríen seductoramente, y atrapan a un marido. Cuanto más encumbrado sea el título y más dinero tenga, mejor. Y la mitad del tiempo, el pobre desgraciado, ni siquiera sabe cómo ha sucedido-


Hermione estaba obviamente abrumada y el horror se mostraba claramente en su cara.


-No puedo creer lo que acaba de decir-


-¿Se siente insultada- pregunto con ironía


-Completamente-


-No debería. Así son las cosas. No hay nada que usted o yo podamos hacer sobre esto-


Hermione sintió que la compasión disolvía su cólera con rapidez. ¿Qué le había sucedido a este hombre, que lo había vuelto tan duro y tan cruel?


-¿No ha amado nunca a nadie?- preguntó suavemente.


Draco alzó la vista bruscamente ante su suave pregunta y se sorprendió al ver verdadera preocupación en sus ojos, pero sobre todo al ver el giro que había tomado su conversación, pero aun así esa era una pregunta muy personal y ella do tenia porque conocer la respuesta.


-¿Y usted ha amado a tantos que es una experta?- le respondió él con voz igualmente suave.


-No de esa forma- dijo Hermione intencionadamente -Pero lo haré. Un día, lo haré. Y hasta entonces, tengo a mi padre, a mi madre, Ginny, Pansy, Ron y Harry. No podría pedir una familia más maravillosa y los amo a todos ellos. No hay nada que no hiciera por ellos-


Draco se encontró deseando ser incluido en ese privilegiado grupo.


-Sé que usted solo tiene a su madre- continuó Hermione recordando que hacia mucho tiempo su padre había muerto. Lucius Malfoy era un hombre bastante desagradable -¿No la ama usted?


-También tengo una prima y sí, lo hago- La expresión de Draco se ablandó por primera vez esa tarde y Hermione no pudo dejar de ver el amor que reflejaron sus ojos mientras él pensaba en su familia.


Él rió entre dientes.


-Tal vez tiene razón. Parece que hay algunas mujeres en el mundo que son dignas de amor. Lamentablemente, estoy emparentado con todas ellas-


-Creo que lo que está es asustado- dijo Hermione audazmente.


-Espero que tengas la intención de explicar ese comentario-


-Tiene miedo. Es más fácil cerrarse a la gente que amarlos. Si encierra su corazón tras un muro, nadie puede acercarse lo suficiente como para herirlo. ¿No está de acuerdo?- Hermione alzó la vista y se sobresaltó ante su intensa mirada. Maldiciéndose por ser una cobarde, apartó la mirada. -Usted... las... echo...- tartamudeó ella, luchando por mantener el coraje necesario para seguir hablándole de una manera tan franca. -Creo que usted no es mala persona. Obviamente siente un profundo cariño por su familia, así que debe ser capaz de amar. Solamente tiene miedo de hacerse vulnerable-


Draco estaba atónito tanto por su suave discurso como por su inquietante exactitud. Su sosegada disertación lo hizo sentirse sumamente intranquilo.


¿No se daba ella cuenta de que sus sensibles palabras podían atravesar su armadura con más eficacia que cualquier espada? Repentinamente incómodo, decidió cambiar de tema antes de que ella tuviera otra oportunidad de perturbarlo.


-Todavía no me ha dicho por qué, esta tarde estaba fuera y vestida de criada- dijo él bruscamente.


Hermione se sobresaltó ante el repentino cambio de conversación y la aspereza de su voz despertó de nuevo su ira.


-¿Por qué demonios iba yo a darle una explicación de mis acciones?-


-Porque insisto en que lo haga- contesto Draco en el mismo tono


-¿Qué? ¡Debe estar bromeando!- balbuceó Hermione -Es usted autoritario, arrogante, poco escrupuloso-


-Otra vez- la cortó Draco suavemente -me encuentro admirado ante su amplio vocabulario-


-Hay más de donde vinieron éstas- dijo Hermione con los dientes apretados.


-No lo he dudado ni por un solo instante-


-Por qué es usted insoportable, detestable y…-


-Allá vamos otra vez-


-…un ¡CERDO!- Hermione se tapó la boca con la mano cuando se dio cuenta de lo que había dicho, y comenzó a temblar silenciosamente de risa. Simplemente no pudo evitarlo. Recargada sobre la dura y blanca pared de forma poco elegante, se abrazó a si misma y echó atrás la cabeza riendo silenciosamente. Su cuerpo se estremecía sin control mientras ella trataba de contener las carcajadas. Lo absurdo de la situación la golpeó de repente y aunque sabía que debería hacer algo así como desmayarse, simplemente no podía evitar ver la parte divertida.


Draco contempló la risa de Hermione sorprendido. ¡Que una mujer pudiera ver la parte divertida de una situación tan comprometida era inconcebible! Y de pronto sintió que su risa era contagiosa. Su risa entre dientes se unió a la silenciosa risa de Hermione, mientras miraba sus pálidos y delicados hombros estremecerse.


Las risitas del Vizconde resultaron ser la perdición de Hermione y explotó en ruidosas carcajadas. Incapaz de controlar por más tiempo los temblores que sacudían su cuerpo, actuó como lo haría si hubiera sido Ginny o Pansy, en vez del Vizconde Malfoy quien estaba con ella y se dejó caer de manera poco elegante sobre una de las sillas que recién había colocado su madre ahí.


Draco la contempló fascinado. Sentada en la silla, con su melena tan parecida al fuego extendida en abanico sobre sus blancos hombros, ella no pareció notarlo. Perdida en su risa, estaba natural y sin artificio alguno, completamente inconsciente de su hambrienta mirada.


Pensó que era magnífica.


¿Cómo se las iba a arreglar para mantener sus manos apartadas de ella?

miércoles, 14 de julio de 2010

El Baile (1 y 2)



El Baile


Hoy inicia la temporada y Riverdale House esta vuelta loca ya que no solo se presentara en sociedad a la única hija del conde y la condesa Riverdale, Lady Granger, sino también su sobrina Lady Ginevra Weasley, para todos aquellos que se han pasado los últimos años hibernando les informo que ella es la hija de el hermano mayor de la condesa, el Duque Arthur Weasley. Esta autora ha sido invitada al baile, se espera que acuda toda miembro que pertenezca a la alta sociedad aunque esta autora duda que asista el tan codiciado Vizconde Draco Malfoy ya que es probable que envié sus disculpas dado que el no desea contraer matrimonio hasta la edad de 30 años.


Les informare de todos los detalles del baile en la próxima edición


ECOS DE SOCIEDAD DE LADY WHITLOCK 5 DE ABRIL DE 1814






Horas después Hermione estaba sentada frente a su tocador mientras su doncella la arreglaba.


La cabeza le seguía doliendo terriblemente pero sabia que si no asistía su madre seria capaz de arrastrarla lo único que la consolaba era que la menos se había podido librar de la tortura que era para ella el decidir donde debía ir cada uno de los arreglos florales que su madre había encargado.


Lo malo era que ahora tenía que soportar una tortura peor y de esta si que no podría librarse de ningún modo, tenia que estar lista para bajar y Anne no la dejaría hasta que considerara que estaba radiante.


Lo único bueno de este baile era que no estaría sola ya que se presentaría con ella Ginny, lo cual debía agradecer a su madre ya que su tía Molly deseaba que Ginny se presentara en su casa dentro de un mes ya que estaban terminando de remodelarla.


Su madre había insistido tanto hasta que su tío Arthur accedió con la única condición de que Ginny se preparara en su casa y no en la de ella.


-¿Ya terminaste?- pregunto a la doncella, deseaba salir de esa habitación l mas rápido posible.


-Aun no y tardare mas sino deja de moverse- contesto Anne


-Vaya, vaya veo que hoy estas mas ponzoñosa que de costumbre- dijo una joven alta, pálida y cabello negro que iba entrando a la habitación.


Hermione la miro durante apenas un momento antes de abalanzarse sobre ella


-¡Pansy!- grito mientras corría a abrazarla- pensé que no vendrías


-Te dije que llegaría a tiempo, pero veo que nada ha cambiado por aquí ¿Verdad Anne?- dijo mientras miraba a la doncella


-Es probable que nada haya cambiado en mi señorita, pero si en Lady Granger- contesto la doncella con una sonrisa


Hermione la miro con asombro, no podía creer que después de tres años estando a su servicio Anne Felton aun conservara la mala costumbre de contarle todo a su antigua patrona, Pansy Parkinson.


-Y bien ¿vas a contarme o tengo que esperar a que ella me lo cuente todo?- pregunto mientras se sentaba en el filo de la cama y señalaba a Anne


Hermione suspiro derrotada, no podía ocultarle nada a Pansy, no mientras Anne considerara que debía contarle todo sobre ella


Pansy se había mudado de Wiltshire hace 5 años con sus padres, desde que llego se hicieron amigas sin contar con que Pansy era un año mayor que Hermione, hacia 2 años que se había presentado en sociedad y había recibido 6 ofertas de matrimonio pero no acepto a ninguno hasta hace solo dos meses cuando Ron le pidió que se casara con él, él decía que de no ser por el viaje que había hecho con Harry a estas alturas ya estaría casado con Pansy


-No he cambiado nada, sigo siendo la misma, la que busca un poco de aventura al escaparse de vez en cuando de su casa- dijo con una sonrisa mientras Anne terminaba de arreglarla


-Lady Granger- la llamo Anne- Debe contarle su última aventura-


Hermione le contó la misma versión que a Ginny sobre lo sucedido en Hyde Park y también añadió el detalle de los pendientes


-Los conozco, la duquesa es verdaderamente encantadora, sin embargo, habla demasiado- dijo Pansy


-Ya lo note- contesto Hermione con una sonrisa


-El Vizconde ahora mismo tiene veinticuatro años. Es guapísimo, con el pelo lacio y rubio y los ojos más grises que has visto jamás- dijo Pansy


Hermione sintió una punzada de celos, pero la suprimió rápidamente. El hombre era un patán arrogante y autoritario, y no estaba interesada en lo más mínimo.


-Pareces bastante interesada en él, Pansy- dijo con cautela


-¿En el vizconde Malfoy? Debes estar bromeando. Es un apuesto bribón, pero definitivamente peligroso. Él jamás se relaciona con damas, sólo con mujeres, ya sabes lo que quiero decir. En realidad, apenas lo conozco, pero- Pansy se inclinó hacia Hermione con aire de complicidad -he oído que ha dejado una estela de corazones rotos por toda Inglaterra. Y por el Continente-


-Parece un hombre bastante interesante-


-Interesante, sí. Conveniente, para nada. A mamá y papá casi les da un ataque cuando fuimos presentados oficialmente y él dijo que ya nos conocíamos. Es un soltero empedernido. No se casará en muchos años. Apostaría mis perlas a ello. Y cuando lo haga, será con alguna jovencita estúpida a quién pueda manejar fácilmente y después ignorar una vez que le dé un heredero-


-Oh- Hermione se preguntó por qué de repente se sentía tan deprimida.


-No asistirá esta noche. Estoy segura. Está invitado, por supuesto. Siempre está invitado a todas las fiestas y bailes, pero nunca asiste a ninguno a menos que su familia lo obligue. Él probablemente ha tenido cientos de amantes escondidas por todo Londres. Además, estoy segura de que no querrás conocerlo. Lleva perpetuamente el ceño fruncido y probablemente te arrancaría la cabeza de un mordisco si le dirigieras dos palabras-


-Dios, empieza a parecer de lo más desagradable-


-Oh, bueno, yo no lo llamaría exactamente “desagradable” Ron sólo tiene alabanzas para él- dijo Pansy


-¿Ron lo conoce?- pregunto Hermione


-Pertenecen al mismo club, ya sabes. Dice que todos sus amigos buscan su compañía. Probablemente lo que desean es ser él- Pansy se encogió de hombros. -Es escandalosamente rico e incluso aún más escandalosamente guapo. Creo que es precisamente por eso, por lo que odia el torbellino social por otro lado, no tiene paciencia para fingir, así que sencillamente frunce el ceño amenazadoramente a cualquiera que no le interese. Muchos de sus amigos se sienten aterrorizados por él cuando no están conspirando para cómo conseguir arrastrarlo al altar-


-Debe ser un hombre extraordinario para manejar tal poder- dijo Hermione


-Oh sí, es bastante fastidioso cómo consigue siempre lo que quiere a su manera. Parece como si todos lo consintieran-


-¿Por qué?-


-Bueno, en primer lugar está su título; es un Vizconde, ya sabes. Y como te comenté, es increíblemente rico. Pero si lo conocieras en persona, sabrías lo que quiero decir. Exuda poder. Es un verdadero espécimen de macho-


-¡Pansy!- se rió Hermione


- ¿Qué? Es la verdad, es perfecto- dijo Pansy






El vizconde mantenía las distancias con todas las damas de la sociedad, prefiriendo la compañía de cortesanas y cantantes de ópera. Tenía poca paciencia con la mayor parte de la alta sociedad de Londres, y no confiaba en las mujeres en absoluto. A pesar de todo, las damas lo asediaban en los pocos acontecimientos sociales a los que asistía, tomando como un desafío sus modales distantes y su cinismo. Draco raramente tenía un pensamiento amable para ninguna de estas mujeres. Si una dama coqueteaba con él, asumía que ella era sumamente tonta o que sabía exactamente a lo que - o más bien, con quien - se exponía. Ocasionalmente compartía su cama con alguna de ellas, pero nada más.


-¡Malfoy! Esta sí que es una sorpresa. No puedo creer que esté viendo tu fea cara-


Ronald Weasley uno de los más íntimos amigos de Draco desde sus días de Oxford, cruzó a zancadas el salón de baile de los Granger y le palmeó la espalda -¿Qué haces aquí? Pensé que habías jurado categóricamente no asistir a tales reuniones-


-Créeme, no tengo ninguna intención de permanecer en esta pequeña reunión durante más de diez minutos- Draco mantuvo un tono ligero, pero por dentro su temperamento comenzaba a inflamarse.


En el momento en que había entrado en el salón de baile, un silencio sepulcral se había apoderado de la muchedumbre. Todo el mundo se había quedado impresionado al ver al Vizconde de Ashbourne entrar en el salón con su elegante atuendo de noche. Las nerviosas madres obligaron a sus hijas a jurar que se cruzarían disimuladamente en el camino de tan notorio libertino (todas con la secreta esperanza de que captaran su atención), mientras que todos los que no estaban emparentados con una mujer casadera, inmediatamente se acercaban a Draco atraídos por su título y su fortuna.


Draco suspiró. No tenía paciencia para la insípida charla de la alta sociedad. Lo único que en realidad quería era encontrar a Anne, asegurarse de que estaba bien y marcharse. Su última amante estaba instalada en una acogedora vivienda de la ciudad, y Draco pensaba con ilusión en una larga y perezosa velada con ella. Una noche con Susan seguramente lo libraría de esta extraña obsesión por la criada de los Granger.


Draco se sintió aliviado cuando vio a Ron acercarse a zancadas hacia él. Por fin, un poco de conversación decente.






El Baile (Parte 2)


Ron no era exactamente igual de libertino que Draco, pero había andado bastante cerca. Y era probable que lo hubiera igualado e incluso superado de no ser porque estaba perdidamente enamorado de Pansy Parkinson


-Dime, Malfoy ¿Por qué estás aquí? No creo que quieras conocer a mi hermana y mucho menos a mi prima


-Por qué Empiezo a preguntarme exactamente lo mismo- dijo Draco girando para verlo


Había llegado al baile hacía una hora, y durante ese tiempo había deambulado por la mansión, sorprendiendo a muchos lacayos y criadas y al menos a tres parejas clandestinas. Ni rastro de Anne. Desesperado, había entrado en el salón de baile, pensando que tal vez Anne estuviera atendiendo la fiesta. Pero no había tenido suerte. No vio a la muchacha por ningún lado. Y aunque encontraba la perspectiva de fracasar bastante amarga, no le quedaba más remedio que dejar de buscar. Draco rezongó desalentado y se giró para quedar frente a su amigo, feliz de dar la espalda a la muchedumbre de cuervos.


-Desembucha, camarada- lo incito Ron


-Es una larga historia y dudo que estés interesado- Draco suspiro


-Tonterías. Las historias largas son las más interesantes. Además, si esta “historia” te ha hecho volver a las filas de la sociedad, debe haber una mujer implicada. Y esto significa por supuesto, que estoy increíblemente interesado- dijo Ron


Draco miró a su amigo y brevemente le contó la historia de como el hijo de la Duquesa de Wilding había sido salvado por una valiente criada de cocina, mejor dicho una valiente criada de la casa de sus tíos, la describió lo mejor que pudo omitiendo la parte de la fuerte atracción que sintió por ella.


-Así que ya ves no es necesaria tanta excitación. Mi historia carece tanto de romance como de lujuria. Me temo que vas a tener que hacerte a la idea de que mi comportamiento esta noche es completamente irreprochable- dijo Draco


-Qué aburrido- dijo Ron


Draco asintió cansadamente antes de añadir


-En efecto y no puedo quedarme aquí. Creo que me asfixiaré si un solo maldito lechuguino más se acerca a preguntarme cómo he anudado mi pañuelo-


-¿Sabes?- comenzó Ron pensativamente -estaba pensando que podría marcharme. Pero aun debo quedarme a bailar la pieza de rigor con mi hermana y con mi prima cuando termine ¿Por qué no nos retiramos al White y nos tomamos unas copas? Una buena partida de cartas podría ser lo que necesitamos después de sesenta agotadores minutos de vida social-


Draco sonrió ante el sarcasmo de su amigo, pero estuvo de acuerdo de inmediato con su oferta.


-Buena idea. No puedo esperar a…- Se paró en seco cuando oyó que Ron retenía bruscamente el aliento -¿Qué sucede?- preguntó.


-¡Dios mío!- exhaló Ron - Ha vuelto...-


-Por el amor de Dios, comadreja ¿qué pasa ahora?- pregunto Draco


Pero no pudo decir nada mas por que Ron se alejaba bastante rápido de el.


Lo único que pudo ver cuando Ron se detuvo fue a una chica de cabello negro y piel pálida que descendía por la escalera, era atractiva pero no era Anne.


Suspiro derrotado, no la encontraría a menos que buscara directamente en la cocina. Seria mucho más fácil hallarla ahí, debía estar cubierta por una gruesa capa de harina.


Iba a abandonar el salón cuando se hizo un silencio total. Una voz de fondo hablo


-Lady Hermione Jean Granger y Lord William Granger, Conde de Riverdale-


Se giro, nada perdía con mirar a la famosa prima de su mejor amigo.


Draco se dio la vuelta lentamente. Allí, al otro lado del salón de baile, estaba de pie su valiente Anne. Excepto que ya no era Anne, se corrigió. Era Hermione Granger.


Draco reaccionó al instante. Cada uno de sus músculos se tensó hasta un punto cercano al dolor, y no podía decidir si estaba furioso por el engaño o simplemente vencido por el deseo. La contempló en silencio mientras Hermione, inconsciente de su presencia, sonreía cansadamente a uno de sus galanes y se frotaba distraídamente la cabeza. Maldición ¿pero en qué estaba pensando al asistir cuando probablemente tenía una seria herida en la cabeza? Draco frunció el ceño, pensando en cómo le gustaría cruzar el salón de baile, agarrarla por los hombros, y sacudirla hasta conseguir meter un poco de sentido común en su cabeza.


Pero por Dios que estaba realmente adorable


Su cuerpo menudo estaba arropado por un vestido de satén violeta, que dejaba al descubierto sus cremosos hombros y mostraba ligeramente la parte superior de sus pechos. Se suponía que las jóvenes en su primera temporada, vestían tonos pastel, pero Hermione había decidido desafiar las convenciones y eligió un color más audaz. Esto armonizaba con su espíritu y en un mar de insulsas jovencitas, ella era un soplo de fuego y vitalidad. Ella había dejado su pelo suelto, poco a la moda, recogiéndose los mechones laterales con un broche encima de la cabeza, pero dejando que el resto de su cabellera se derramara por su espalda.


A pesar de la distancia era capaz de ver su rostro.


Parecía cansada y Draco estaba seguro de que la cabeza aún la molestaba. Algo en ella lo hacía sentirse ferozmente protector, y se sintió enfurecido porque ella pudiera estar poniendo en peligro su salud con demasiada actividad.


Ron se acerco a el con Pansy del brazo. Draco volteo a mirarlo con asombro total. No era posible que el no le hubiera dicho quien era cuando se lo conto.


¡Traidor!


-Malfoy, cierra la boca- dijo Ron riendo- ¿A quien has visto para quedarte así? ¿Acaso encontraste lo que buscabas?- dijo mirando alrededor


-Me temo que si- dijo con ira contenida pero cambio el tono de voz cuando se dirigió a Pansy- Señorita Parkinson ¿Cómo ha estado?-


-Bastante ocupada con los preparativos de la boda, mi lord- dijo Pansy


-Debe disculparme un segundo, he visto a alguien- dijo Draco mirando hacia el pie de las escaleras


-Por mi no se preocupe, pero debe prometerme que cuando se desocupe bailara con mi futura hermana y prima- dijo Pansy


-Lo prometo- dijo con una pizca de enojo en su voz.


Estaba bastante lejos pero aun así pudo ver como un hombre cabellos negros se acercaba a Hermione y esta volteaba pero antes de que pudiera saber de quien se trataba, Hermione cayo en sus brazos.


Una ira comenzó a invadir el cuerpo de Draco.






Hermione estaba abrumada con tanta atención, ahora recordaba por que le había insistido tanto a su madre en aplazar lo máximo posible su dichosa presentación, solo llevaba unos minutos y a deseaba regresar a su habitación.


Le dolía la cabeza pero aun no podía retirarse, debía esperar por lo menos una hora, lo que le alentaba en estos momentos es que pronto llegaría Harry. Hacia tanto que no lo veía.


Un caballero- del cual desconocía el nombre- de piel bastante bronceada para vivir en Londres le insistía en bailar un vals, tenia permiso para ello pero la verdad es que no deseaba bailar con el, era odioso, lo había visto un par de veces tratar a sus sirvientes como esclavos.


-Lady Granger no puede aceptar su propuesta señor, por que ya me ha prometido ese baile a mi- dijo una voz a su espalda.


Hermione se volteo tan rápido que trastabillo hasta caer en los brazos de el.


-¡¡¡Harry!!!- dijo Hermione mientras lo abrazaba


-¿Quién es usted?- los interrumpió el hombre con el que ella hablaba antes


-Lord Henry James Potter, Marques de Kent- dijo mirándolo con una sonrisa en los labios.


Nadie se atrevería a decirle nada, no mientras fuera marques ya que este titulo lo concedía el Rey para mostrar su reconocimiento y gratitud a ciertas personas.


En pocas palabras, tenia el favor del Rey.


El hombre hizo una mueca de disgusto pero no dijo nada mientras se alejaba


-Bueno, ahora que nos hemos desecho del fastidioso señor Zabini, ¿Bailas conmigo?- pregunto mientras extendía su mano hacia ella


-Según he entendido ya te lo he prometido ¿No es así?- dijo riendo mientras aceptaba su mano


-Tienes razón y mientras bailamos puedes contarme como te has divertido sin mí- dijo Harry


-Bien lo primero que debes saber es que no he tenido muchas aventuras, solo una y ha ocurrido hace pocas horas- Hermione le conto la misma historia que a Ginny, Harry no tenia que saber que ansiaba saber donde se encontraba el vizconde en esos momentos.


Mientras se acercaban al centro del salón un par de ojos grises no dejaban de mirarlos, a él con odio y a ella con… bien no estaba seguro de que era lo que sentía exactamente por ella en ese momento.